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miércoles, 13 de agosto de 2014

MARTÍ CONTINUA NACIENDO

A 157 años de su nacimiento
Cuando en 1952 un joven Fidel Castro era presionado por un tribunal de la dictadura batistiana en Cuba para que revelara de quien era la autoría intelectual de su fracasado (y más tarde legendario y fundacional) ataque militar al “Cuartel Moncada”, respondió que era de José Martí.

En 1967, el Che Guevara, apertura su trascendente “Mensaje a la Tricontinental” con una frase suya: “Es la hora de los hornos, y no se verá más que la luz”.

En 2006, al conocerse en Bolivia el amplio primer triunfo electoral presidencial del dirigente indígena y cocalero, Evo Morales, uno de sus compañeros y voceros, Osvaldo “Chato” Peredo, familiar de los legendarios hermanos Peredo, que murieron combatiendo en el Ejército de Liberación Nacional boliviano del Che, visiblemente emocionado repite a la prensa aquella frase de Martí: “Es un triunfo de todos los bolivianos, y los vientos que corren hoy, son para que el sueño de Bolívar, San Martín, Martí y Che Guevara se cumplan… es la hora de los hornos y no se verá mas que la luz”.  

¿Quién es entonces este cubano universal que habiendo nacido el 28 de enero de 1853 parece continuar naciendo una y otra vez?  

Cerca de cumplirse este 28 de enero próximo 157 años de su primer nacimiento, resulta necesario y urgente conocer algo más de este fantasma que porfiadamente recorre América Latina.  

Poeta

“Mírame, madre, / y por tu amor, no llores: / Si esclavo de mi / edad y mis doctrinas / tu mártir corazón llené de espinas, / piensa que nacen entre espinas flores" (1869).  

“Hijo: / Espantado de todo, me refugio en ti. / Tengo fe en el mejoramiento humano, en la vida futura, en la utilidad de la / virtud, y en ti. / Si alguien te dice que estas páginas se parecen a otras páginas, diles que te amo / demasiado para profanarte así. / Tal como aquí te pinto, tal te han visto mis ojos. Con esos arreos de gala te me / has aparecido.  / Cuando he cesado de verte en esa forma, he cesado de pintarte. / Esos riachuelos han pasado por mi corazón. /¡Lleguen al tuyo !” (1882).    

Conspirador y revolucionario. Exiliado, encarcelado.  

Residente de México, España y Estados Unidos, donde, siendo cubano, representó diplomáticamente a Argentina, Uruguay y Paraguay.  

Teórico del antimperialismo, fundador del Partido Revolucionario Cubano, en cuyas filas murió, finalmente guerrillero, cargando a caballo y revolver en mano contra el enemigo imperial español en las luchas independentistas de Cuba. "Con los pobres de la tierra quiero yo mi suerte echar". Había escrito y lo consiguió. “...Ya nos falta el mejor de los compañeros, el alma podemos decir del levantamiento". Escribió desconsolado el “generalísimo” Máximo Gómez, líder continuador de la lucha.

Heredero explícito del ideario del Libertador, José Martí declara: “…Así está Bolívar en el cielo de América, vigilante y ceñudo, sentado aún en la roca de crear, con el inca al lado y el haz de banderas a los pies; así está él, calzadas aún las botas de campaña, porque lo que él no dejó hecho, sin hacer está hoy; porque Bolívar tiene que hacer en América todavía!” (Discurso a Bolívar. 18 de octubre. 1883).

La independencia mental

Pero no sólo es la admiración, la comunidad de programa y de tarea con Bolívar, es también la comunidad de esa búsqueda radical de independencia de la matriz cultural hegemónica, generalizada históricamente. Recogiendo el legado de Simón Rodríguez y Bolívar, contempla el fracaso de la imposición en las repúblicas americanas del admirado modelo extranjero, tenido por único viable y deseable. “La incapacidad no está en el país naciente, que pide formas que se le acomoden y grandeza útil, sino en los que quieren regir pueblos originales, de composición singular y violenta, con leyes heredadas de cuatro siglos de práctica libre en los Estados Unidos, de diecinueve siglos de monarquía en Francia… el buen gobernante en América no es el que sabe cómo se gobierna el alemán o el francés, sino el que sabe con qué elementos está hecho su país, y cómo puede ir guiándolos en junto… El gobierno ha de nacer del país. El espíritu del gobierno ha de ser el del país. La forma del gobierno ha de avenirse a la constitución propia del país… Las repúblicas han purgado en las tiranías su incapacidad para conocer los elementos verdaderos del país, derivar de ellos la forma de gobierno y gobernar con ellos. Gobernante, en un pueblo nuevo, quiere decir creador” (Nuestra América.1891).

Es la dolorosa colonialidad mental y cultural que será más profunda y más difícil de romper que el colonialismo político y económico. Aún fuerzas de liberación buscarán en otras partes la “guía” foránea, convencidos de la propia incapacidad de crear su propia teoría revolucionaria. En una lógica proverbial inversa, se está pronto y predispuesto a ver la viga en el propio ojo histórico. Lo que actúa como refuerzo cultural para desdeñar y presagiar, en el presente, derrotas de todo intento y toda construcción propia, que no encaje totalmente en los moldes teóricos foráneos reputados como regla inviolable. Martí lo apunta con claridad: “…el afán de progreso en las repúblicas aún no cuajadas lleva a sus hijos, por singular desvío de la razón, o levadura enconada de servidumbre, a confiar más en la virtud del progreso en los pueblos donde no nacieron, que en el pueblo en que han nacido… el ansia de ver crecer el país nativo los lleva a la ceguedad de apetecer modos y cosas que son afuera producto de factores extraños u hostiles…” (Ibíd.).  

Martí adhiere y actualiza la corriente tupacamarista y bolivariana de la primera independencia. Asume la continuidad de la tarea radical e imprescindible. Llama a construir y desarrolla él mismo un pensamiento propio, con respuestas historizadas a las tareas revolucionarias de Nuestra América, “sin calco ni copia”, como dirá después Mariátegui. “La independencia de América venía de un siglo atrás sangrando: ¡ni de Rousseau ni de Washington viene nuestra América, sino de sí misma!... La universidad europea ha de ceder a la universidad americana. La historia de América, de los incas acá, ha de enseñarse al dedillo, aunque no se enseñe la de los arcontes de Grecia. Nuestra Grecia es preferible a la Grecia que no es nuestra. Nos es más necesaria. Los políticos nacionales han de reemplazar a los políticos exóticos. Injértese el mundo en nuestras repúblicas; pero el tronco ha de ser de nuestras repúblicas…Los pueblos que no se conocen han de darse prisa para conocerse… el deber urgente de nuestra América es enseñarse como es… Se necesita abrir una campaña de ternura y de ciencia…Trincheras de ideas valen más que trincheras de piedra” (Ibíd.).  

La imposición por la fuerza militar genocida, las concesiones comerciales y diplomáticas espurias arrancadas u obtenidas a la corrupción de las elites políticas tradicionales, y la ventaja tecnológica, han sido factores, en muchos momentos, decisivos, de la dominación de los diferentes poderes fácticos extranjeros en la región. Sin embargo, es sólo sobre la base de la “aceptación” de la ideología de ese poder fáctico dominante, de la legitimación profunda de su matriz cultural, por parte de sectores significativos, suficientes, de la población local, que ella es sustentable en el largo plazo. Rota aquella legitimidad ideológica cultural, todos los demás factores de dominación, están condenados, a la larga, a la insuficiencia y la derrota. No puede haber liberación política y económica duradera, sino hay liberación mental y cultural.  

Aunque mantuvo independencia y no militó en el marxismo, y era un radical continuador de Bolívar, al que Marx había denostado, sí conoció y admiró explícitamente la obra de éste. Sembraba así el primer antecedente para superar el desencuentro y armonizar ambos idearios. En 1883, Martí publicó un artículo en Argentina en homenaje a Carlos Marx, en el que elogiosamente señalaba: “Karl Marx ha muerto. Como se puso del lado de los débiles merece honor… estudió los modos de enseñar al mundo sobre nuevas bases, y despertó a los dormidos, y les enseñó el modo de echar a tierra los puntales rotos… es llamado el héroe más noble y el pensador más poderoso del mundo del trabajo” (En: Diario La Nación. Buenos Aires, Argentina. 29 de marzo. 1883).  

Sin embargo, también incluye en forma crítica: “Pero anduvo de prisa, y un tanto en la sombra, sin ver que no nacen viables, ni de senos de pueblos en la historia, ni de seno de mujer en el hogar, los hijos que no han tenido la gestación natural y laboriosa” (Ibíd.). Haciendo valer la “gestación natural y laboriosa”, en el “seno histórico” de su pueblo, de la propia lucha anticolonialista y antimperialista; la cual no encontraba instrumentos útiles en la “necesidad histórica” y la misión “civilizatoria” atribuida a la expansión capitalista euro norteamericana en el “Manifiesto Comunista” y los artículos sobre América e India de Marx y Engels.    

Patria

Por otro lado, trasladando, una vez más, ahistoricamente, el concepto de “Patria” de la matriz política europea, donde significaba bandera de expansión imperial capitalista para enfrentar unos pueblos a otros, muchos “socialistas” desconfiaban del concepto de “Patria” usado por los revolucionarios en Latinoamérica, y recogido centralmente por Martí. “Patria” es el nombre de su periódico revolucionario en Estados Unidos, que funda y dirige en 1892. “Patria” la consigna del “Club Borinquen”, formado por revolucionarios cubanos y puertorriqueños, donde es uno de los presidentes honorarios, junto a los también legendarios Ramón Betances y Eugenio de Hostos.         

Se reproducía así, ahora en versión “socialista”, la profunda matriz cultural hegemónica que niega a los nuevos países un rol protagónico y creador en su propia reflexión, en sus propios conceptos y significados, en su propio destino. El discurso político era revolucionario, pero la matriz cultural negadora. Martí responderá: “Se abren campañas por la libertad política; debieran abrirse con mayor vigor por la libertad espiritual” (1884).

Historizado en el contexto propio de la región, el concepto de “Patria” tenía un contenido antimperialista, antioligárquico y de inclusión para las grandes mayorías a la igualdad social y la ciudadanía. Más aún, era indisoluble y militantemente “latinoamericanista”. Es en esa tensión conceptual, que Martí escribe el poema: “…El amor madre a la Patria, / No es el amor ridículo a la tierra / Ni a la yerba que pisan nuestras plantas / Sino el odio invencible a quien la oprime / Es el rencor eterno a quien la ataca” (1869). Recogía y actualizaba así una tradición propia sobre el contenido específicamente latinoamericano del concepto, inaugurado con Tupac Amaru II, “Inca de toda de Sudamérica”. Forjado después al calor de las luchas independentistas y antimperialistas por Bolívar, San Martín, Sucre, Simón Rodríguez y Manuela Sáenz, entre muchos otros. Para los cuales la justicia e igualdad social eran constitutivos esenciales de la Patria por la que se luchaba. “Sin el goce absoluto de ambas: libertad y justicia, habría sido inútil la emancipación” (José Sucre. 1825). Y lo mismo valía para la sustancial dimensión latinoamericana de la Patria. "Lo que sé es que mi País es el continente de la América y he nacido bajo la línea del Ecuador'' (Manuela Sáenz. 1830). 

Justamente, para superar ese porfiado europeismo, ahora bajo forma socialista, en Martí, la Patria es también, necesariamente, rescate de la propia dignidad y la propia capacidad creadora, negadas por la matriz racista y determinista europea, con el acuerdo de elites arribistas locales que confundían el ser moderno con ser, pensar y parecer “extranjero”: “…calle el pedante vencido; que no hay patria en que pueda tener el hombre más orgullo que en nuestras dolorosas repúblicas americanas” (Nuestra América. 1891).  

En América Latina, “Patria” fue siempre un concepto cuyo contenido estaba en disputa. Y si los oligarcas y poderes fácticos extranjeros enfatizaron la “patriotería” como instrumento ideológico para la división y el antagonismo fratricida y debilitante, innumerables amautas, lejos de “abandonarles” el concepto, mantuvieron incesante y argumentada lucha por combatir ese chauvinismo pequeño, y hacer de la “Patria” continentalismo, antimperialismo y justicia social. El propio Martí llama a ese concepto chauvinista de Patria, como “de aldea”, para enfatizar que, ni siquiera pretendiéndolo copiar de Europa puede significar lo mismo, expansión imperial, sino sólo empequeñecimiento propio y de la región, nada más. “Cree el aldeano vanidoso que el mundo entero es su aldea, y con tal que él quede de alcalde, o le mortifique al rival que le quitó la novia, o le crezcan en la alcancía los ahorros, ya da por bueno el orden universal, sin saber de los gigantes que llevan siete leguas en las botas y le pueden poner la bota encima, ni de la pelea de los cometas en el Cielo, que van por el aire dormidos engullendo mundos. Lo que quede de aldea en América ha de despertar. Estos tiempos no son para acostarse con el pañuelo en la cabeza, sino con las armas en la almohada” (1891).         

El “tano” argentino, José Ingenieros, quien en 1922 propone la formación de la “Unión Latinoamericana”, lo llamará “patriotismo chico”: “…el plan más simple de la política yanqui es dividirnos. Los mejores instrumentos para esta labor son las oligarquías criollas, y la palabra mágica para realizarla es la palabra "patria". Patria chica y patriotismo chico, en América Latina, son las Celestinas del imperialismo. Cada cacique, cada tirano, cada oligarquía, cada clase dominante grita patriotismo. Patriotismo significa hostilidad al vecino, odio, xenofobia, nacionalismo provincialista y bastardo. El patriotismo en el Perú, por ejemplo, no es libertar a cuatro millones de esclavos peruanos víctimas de la más horrible explotación feudal desde la conquista española; el patriotismo peruano no es educar un pueblo analfabeto y sacudir de la opresión más vergonzosa a todo un pueblo; el patriotismo peruano es odiar a Chile, gritar histéricamente contra Chile, recordar todos los días que las clases explotadoras de Perú y Chile y Bolivia arrastraron a nuestros pueblos a una guerra fratricida y brutal por sus ambiciones económicas. Desde que yo he nacido, desde que cada muchacho peruano nace, se le enseña a odiar a Chile. Ese es el patriotismo. No importa que el capitalismo peruano y el capitalismo chileno negocien a su gusto y Chile sea el segundo o tercer país comprador de los productos de mi país. No importa que las clases dominantes de ambos países sean amigas.

Lo importante es mantener la división en los pueblos, y mientras el odio inútil entre los dos países, la clase dominante de Chile y la clase dominante del Perú van entregando las riquezas nacionales al imperialismo, van vendiendo el porvenir de sus pueblos, van esclavizándolos con empréstitos… Y el caso del Perú y Chile es el caso de Argentina y Brasil, donde las clases dominantes agitan el "patriotismo" de la patria chica y enardecen el nacionalismo, secundando así los planes imperialistas de dividir para conquistar. ¿Quiénes agitan los celos de Paraguay y Bolivia, Costa Rica y Panamá, Ecuador, Colombia y Perú? …saben bien quienes en América Latina nos dominan que el culto a la patria chica es un culto suicida. Saben bien que dividir nuestra América con odios, es abrir las puertas al conquistador. Lo saben bien desde antes que nuestra generación despertara y les gritara a la cara su traición… El único camino de los pueblos latinoamericanos que luchan por su libertad es unirse contra esas clases, derribarlas del poder, castigar su traición… Acusar y castigar a los mercaderes de la patria chica y formar la patria grande… trabajar para crear la nueva América, la América de la bandera única, la América libertada y justa, cuyo suelo ancho y fecundo ha de ser el mejor hogar para una Humanidad nueva y libre” (1925).

Así nace, justamente, para contrastar con aquella concepción “chica”, el concepto, propio del continente, y que se usa para el continente, de “Patria Grande”. Gabriela Mistral, la amauta chilena, llamará también a elevarse por encima de pugnas fraticidas y suicidas. “Ten la justicia para tu América total. No desprestigies a Nicaragüa para exaltar a Cuba; ni a Cuba para exaltar a la Argentina. Piensa en que llegará la hora en que seamos uno, y entonces tu siembra de desprecio o de sarcasmo te morderá en carne propia” (1922). Ninguno renuncia por ello al concepto de Patria, sino que contraponen otro, uno diferente al de los opresores, propio y útil a los pueblos. Uno donde lo universal es articulado, fundido, con lo propio e irrepetible. Donde ni lo universal niega a lo propio, como ha ocurrido, ni donde tampoco lo propio pretende negar a lo universal. Sólo unos meses antes de morir, Martí escribió: "Patria es humanidad, es aquella porción de humanidad que vemos más de cerca y en que nos tocó nacer… por lo que, de modo especial, allí está obligado el hombre a cumplir su deber de humanidad". Palabras que anticipan la articulación del Che entre el “internacionalismo proletario” y el “tipo americano” en el mensaje a la tricontinental.   

Se forja así una sólida e incontestable concepción propia de Patria, que ya es hegemónica en la región, a pesar de quienes persisten en transplantarle, a la fuerza y contra el sentir de los pueblos, el contenido chauvinista y “chico”, de origen europeo o norteamericano, para después “combatirlo”. “¡Patria o muerte!”, es la consigna de las luchas revolucionarias de la región. Desde Sandino hasta el Che Guevara.  

Dique antimperialista  

Sobre esa concepción, Martí se convirtió en pilar del antimperialismo latinoamericano, o, como diría él mismo: “nuestroamericano”. Sobre todo, en temprano dique y trinchera infranqueable al expansionismo de Estados Unidos. Al cual incluso derrotó en sus propios “foros panamericanos”.  

Con la ejecución en Centroamérica del filibustero Wlliam Walker, Estados Unidos cierra el temprano ciclo de las tentativas anexionistas piratas, “semi oficiales”, al viejo estilo de los corsarios ingleses. A partir de allí diseña y desarrolla una nueva estrategia, más firme y de largo aliento, de carácter institucional, para el establecimiento formal y “legítimo” de su hegemonía en la zona. Gradualmente, a partir de 1880, se implementa una ofensiva diplomática que alcanza su expresión acabada a inicios de 1889 en la “Primera Conferencia de la Naciones Americanas”, celebrada en Washington, con el objetivo de imponer una unión aduanera, un ferrocarril panamericano y el establecimiento de una moneda y un banco de carácter hemisféricos; todo bajo la hegemonía norteamericana, desbancando finalmente la competencia inglesa.

sábado, 31 de mayo de 2014

COMENTARIOS AL NUEVO DISCO DE JORGE MILLONES


Kurt Cobain, el famoso vocalista de la banda de rock Nirvana, decía que en las buenas o grandes canciones la melodía lo era casi todo. Y creo que el nuevo disco de Jorge Millones, “Crítica de la miseria pura”, viene a ser otro ejemplo de que esa afirmación es completamente acertada. Un factor común y que distingue a todas las canciones del disco de Jorge, por encima de las diversas temáticas en sus letras, es la presencia de una muy buena melodía. 

Es lo que comúnmente llamamos “la música” de una canción, y las músicas de las canciones en este disco de Jorge producen lo que los conocedores llaman “goce estético”, es decir, gustan, se disfrutan y tienden a quedarse grabadas, son “pegajosas”.

Se trata de un primer nivel de acceso al disco que es el más directo y el más amplio. La melodía llega al mayor número de personas porque no exige otro requisito que el disfrute, para el cual todos y todas, sin excepción, estamos capacitados. Y Jorge Millones, con el impecable acompañamiento de su banda de talentosos jóvenes en guitarra, percusión y coros, nos regala un disco lleno de melodías memorables, destinadas antes que nada a hacernos disfrutar, que es quizás la primera tarea del arte.

Pero Jorge logra todavía más en su disco, algo que es escaso y muy feliz, la perfecta conjunción de esas bellas melodías con afortunadas letras.

Mientras la corriente de la cultura hegemónica en el mundo y el Perú actual celebra y refuerza con toda intención la superficialidad, la banalidad, la reproducción de prejuicios discriminatorios y anti valores, Jorge hace una apuesta fuerte y arriesgada y nos entrega un disco conceptual.

Es decir, un disco en que cada una de las canciones e incluso la gráfica,  forman una sola y única obra, en torno a una sola idea rectora. Ejemplos clásicos de discos conceptuales son el “Sargent Pepper” de los Beatles y “El lado oscuro de la luna” de Pink Floyd.

Yendo aún más lejos a contra mano de la cultura basura hegemónica, Jorge centra este concepto del disco nada menos que en la crítica. Una idea fundamental para la cultura occidental y la política moderna a lo largo de los últimos siglos. Así lo refleja el nombre del disco: “Crítica de la miseria pura”, que parafrasea la célebre obra del filósofo prusiano Inmanuel Kant a fines de 1700, y también la gráfica de Jorge Miyagui en el disco, que “peruaniza” genialmente la estética asociada a aquella vieja obra.    
   
Jorge recoge ese camino, esa tradición y la actualiza. Se hace el cronista de los claroscuros de un Perú neoliberal autocomplaciente, que se niega a mirar las grietas y a escuchar los crujidos del cartón piedra de su escenario holibudense. Pero también de una izquierda incómoda con la memoria de caminos extraviados, carcomida por una irresponsabilidad tan antigua como insuperable, y aferrada a contradictorias vanidades personales.

Es una crítica implacable pero que no se desbarranca, sino que logra tomar justo a tiempo la curva cerrada de la reconciliación con nuestra humanidad. Es en este punto que el disco se inscribe plenamente en el siglo XXI, para superar la tradición y sus limitaciones. Un símbolo de esto es el significativo verso cantado con el emblemático hiphopero Pedro Mo en la canción “A botar la basura”, donde dice, en referencia a su abuela: “La vieja sabe que miente la radio, que miente la tele y que le miento yo”. A diferencia del siglo XX, la crítica incluye a quien critica, incluye al yo, algo impensable para nuestra tradición de izquierda hace tan sólo unas décadas atrás.

Otro ejemplo en este mismo sentido es el de la canción “Valor agregado”, que es una crítica a los anti valores competitivos del capitalismo neoliberal que no dejan lugar a relaciones personales sanas, basadas en el amor, pero también y al mismo tiempo a discursos y prácticas de militancia que bajo lemas altruistas han encubierto una idéntica incapacidad de generar y sostener relaciones personales sanas.  

Jorge logra el arte de trasmitir todo esto sencillamente, subordinando el filósofo de su formación universitaria al trovador y su arrolladora vocación popular. Lejos de esa incapacidad de comunicarse que algunos pretenden elevar a la categoría de erudición, Jorge se deja entender casi sin requisitos de formación previa, incluso cuando nos habla de Nietszche, el controvertido y rompedor filósofo alemán de fines del siglo XIX, a quien llama en el disco como “Federico” “faite” o “bandolero”.   

En ese mismo sentido, abundan las alusiones a dios y a personajes bíblicos -algo que indefectiblemente me recuerda la obra del gigante compositor peruano, Manuel Acosta Ojeda-, y que representan el uso afortunado de códigos culturales, más que religiosos o históricos, que se comparten y conectan con toda la población del Perú, de América Latina y gran parte del mundo actual.

A ello se suma otro rasgo de esta obra de Jorge que lo pone en lo que yo llamo la crítica del siglo XXI, y que lo conecta también con amplias mayorías de personas: la alegría. Que se ejerce sin permiso, ni del poder económico y represivo que nos oprime, ni de esa intelectualidad que pretendió que para ser críticos había que ser tristes y amargos. Enemigos de la injusticia, extraviaron el camino y se hicieron también enemigos de la alegría de vivir.

Incluso en este disco centrado en la crítica, la propuesta revolucionaria de Jorge, aunque necesariamente negadora de lo mucho que está mal, es finalmente convocante, afirmativa, alegre. Se las arregla para hacer resistencia a esa tradición que quiere que el precio de la dignidad sea la amargura. Se rebela también contra ella, como si se tratara de un mal dios o de un padre equivocado.

Esto, antes que nada, está en sus melodías, cuyo espíritu es mayoritariamente agradable y alegre, como ya comentamos. Pero también en sus mensajes. Si Jorge es el cronista de cansancios y dolores, lo es igual de las agitaciones del amor y del deseo. Se hace también el vocero, como dicen sus canciones en este disco, de “Apolos y Dionisios”, “besos tibios, mojados de eternidad”, “sonrisas que te di”, “soles que dicen en tus ojos”, “flores que crecen sin permiso” y “filósofos que se matan de risa”.

Termino por el principio.

La primera vez que escuché partes adelantadas de este disco, antes de estar terminado siquiera, me golpeó fuertemente una de sus canciones, me tocó emocionalmente de manera inmediata: “Para una crítica de la resignación”. Me dije: “es mi canción”, “es la canción de mi generación”. Vengo de Chile, pero hablo de una generación también peruana y latinoamericana, que ha travesado un mismo río de esperanzas y sacrificios en toda Nuestra América.

Tomo como una señal significativa que, coincidentemente, sea la canción más colectiva y generacional del disco, en que cantan junto a Jorge los talentosos Pedro Novoa y Yuri Boluarte, la soberbia Consuelo Romero y el maestro Omar Camino. Se trata de una canción cuya melodía hermosa y reflexiva, acompaña el relato de todos los intentos derrotados, las esperanzas frustradas, los caminos extraviados, los cariños perdidos, la fe desbaratada. Es la pintura del naufragio y de los restos de ese naufragio, político y personal, en que a veces veo a mi generación.

Pero no es el inventario que precede a la liquidación de la voluntad. Ni la lamentación que justifica la renuncia a la dignidad y la indignación. Es un reconocimiento sincero y redentor para afirmar la voluntad y el compromiso de la manera más libre imaginable.

Si en siglos anteriores se creyó afirmar los compromisos en visiones mecánicas de la historia que garantizaban un triunfo inevitable, prácticamente automático, ahora sabemos que no hay garantías, que nosotros hacemos la historia y somos responsables, que sí, que la derrota es una posibilidad. Ahora, nuestros compromisos nacen, y deben nacer, de la libre opción por lo que es correcto, lo que es ético, lo que debe prevalecer y prevalecerá por el bien de la vida.

Por eso, sin necesidad de dioses ni garantías mecánicas de la historia, a pesar de la más legítima tristeza; como dijo Salvador Allende: “con más pasión y más cariño, con calma, con absoluta tranquilidad”; decimos con Jorge Millones en su disco: “Aquí nadie se rinde, aquí está el corazón”.

Gracias, Jorge.

miércoles, 20 de noviembre de 2013

CARTA SIN DIRECCIÓN A MANUELA SÁENZ


Entrañable Manuela:
No sabíamos a qué dirección exactamente escribirte esta carta. Queríamos decirte tantas cosas que se nos caen de los bolsillos del corazón, pero no sabíamos dónde escribirte.
¿Dónde escribirte? Tal vez a Paita en Perú, lugar donde físicamente desapareciste, castigada con el abandono, la miseria, la calumnia y el olvido, por el pecado de estar del lado de los pueblos y ser enemiga de las repúblicas traidoras de la independencia, de la igualdad y de la unidad continental, a las que tanto amaste.   
¿A Paita?, donde al igual que el Che durante muchas décadas, tus restos físicos no han podido ser hasta ahora encontrados, arrojados a un descampado. Al igual que con él, todo un símbolo del odio y del miedo que inspiraste a las castas dirigentes y anti populares.
Ya lo sabía el poeta chileno universal, Pablo Neruda, cuando te nombró “La insepulta de Paita” y nos contó: “Yo les pregunté por Manuelita, la bella enterrada, pero ellos no sabían el nombre de las flores”.
¿Dónde escribirte? Tal vez a alguna calle quiteña donde los hijos de la oligarquía te gritaban “hija de barragana”, porque el amor de tus padres no pago los impuestos morales de la ley colonial, sin saber los muy…  que te formaban como la más formidable enemiga del privilegio y la exclusión.  
O quizás al convento de Santa Catalina del que te expulsaron porque decidiste ser atea, o elevar tu voz a los dioses de estas y otras tierras, a los Achachilas de Los Andes y al  Cristo de la cruz de tus desvelos.
¿Dónde escribirte? Seguramente no a la casa que compartiste con ese marido por conveniencia al que te unió tu padre y al que abandonaste para fundir tu corazón con el corazón del vidente primero.
Tal vez debamos hacer llegar esta carta a los añosos callejones aprendidos de memoria, o las nocturnas playas donde cabalgabas sigilosa, manejando con arte la espada, la pistola y el secreto, en la guerra de zapa de San Martín en Perú contra colonialistas y traidores.
O a los patios donde planeabas la igualdad y la unidad continental con Simón Rodríguez, José de Sucre y Bernardo de Monteagudo, tus entrañables hermanos de lucha y destino.
O al campo de Junín donde gritaste: “¡Pongo por desgracia mi sexo!” porque Bolívar, movido por su amor, hizo valer tu cargo de archivera en el estado mayor patriota para impedirte combatir en la primera línea como tanto querías.
O al campo de Ayacucho, donde al fin sí pudiste combatir como lancera a caballo, porque los traidores oligarcas obligaron a Bolívar a marchar a Colombia para que no recibiera la gloria de ese triunfo final decisivo.  
O a ese desierto, que tenía la exacta dimensión de tu nostalgia por Bolívar, y que atravesaste ya desterrada como “extranjera” por los nuevos dueños de los países a cuya libertad entregaste tu vida.
Queríamos decirte tantas cosas que nos brotan hoy, como raíces y como ramas, a los pueblos, a tus pueblos.
Contarte que así como Fidel encontró el grado póstumo exacto para el Che, cuando parecía que ya no había uno suficiente: el de artista. Así tu pueblo, después de “libertadora del Libertador”, “caballereza del sol“, “capitana” y “coronela”,  te ha nombrado: “Generala” y “Luz Morena”.
Ahora lo comprendemos. Al igual que el Che, estás en todas partes.
No importa a qué dirección escribirte exactamente. Lo que importa es contarte que ahora sabemos como tú, cada vez más, que nuestro país es el continente de la América y hemos nacido bajo la línea del Ecuador. Que si no hay justicia, soberanía e igualdad, ¿entonces, para qué sirvió la independencia?
Lo importante no es dónde estás tú, sino dónde estamos nosotros y, sobre todo, cómo respondemos a la pregunta que nos enseñaste: “¿Qué debemos hacer para protestar frente a la realidad y vencerla?”

jueves, 28 de marzo de 2013

Hoy visité al presidente Chávez

Hoy fui al cuartel de la montaña, la colina de Chávez como la llaman ahora
Hoy volví a subir el cerro de la 23 de enero como a veces hace muchos años
Hoy me recordé deseando venir a Venezuela para ver una revolución
triunfante y a la ofensiva, antes de morir
Vi las banderas de todas las patrias que declaraste una, vi el cañón
centenario que mandaste reparar y ahora disparan cada día a la hora de
tu partida
Vi al adorable perrito que salió nadie sabe de dónde para ponerse
delante de tu féretro y caminar los 15 kilómetros hasta ésta tu última
morada
Se llama Nevado como el perro de Bolívar, aunque mucha gente le llama
Guardián también
Vi la guardia de honor que te rodea, como los hermosos sublevados ese
día del 4 de febrero de 1992, muralla de uniformes
y pobladas enamoradas a primera vista
Vi los patios y veredas por donde te sacaron detenido
No era la primera vez, ni sería la última
Quizás por eso también dijiste ‘por ahora’
Vi las ventanas del cuartel que miran las otras ventanas de tu
despacho en palacio de gobierno,
como trazando la geometría misma de la historia de tu pueblo
Vi flamear las banderas con el viento de la tarde y te pedí que
flameen así los pueblos también
Recordé a Neruda que preguntó a Bolívar en este cuartel de la montaña
¿Y yo qué puedo preguntarte, Comandante Presidente, si nos trajiste
más respuestas de las que pudimos imaginar?
Bajé de tu colina y de la 23 de enero, se me caían de los bolsillos
del corazón gratitudes
y escuelas políticas, largas caminatas por esas reservas del Apure que
declaraste intocables, talleres de la Constitución Bolivariana y de
cooperativas
Cuando supe que sí era cierto el milagro de los panes y los peces
porque hacer justicia es hacer milagros

jueves, 7 de marzo de 2013

Hay físicos cuánticos. A Hugo Chávez

Ricardo Jiménez
 
Hay físicos cuánticos que concluyen que el espacio tiempo es un continuo único,
inmutable, todo hecho ya,
por el que transitamos nosotros, nuestra consciencia
Por eso pienso que tal vez sigues todo el tiempo niño, recordando a tu bisabuelo Maisanta,
el renegado nebuloso y maldito del que oyes susurrar,
para que finalmente tu tía al verte por primera vez te diga que Maisanta eres tú,
como las viejitas de los campos perdidos del Apure
que por primera vez conocieron un médico
dicen que Bolívar eres tú,
que volvió de nuevo porque vio que ya no dábamos más
Pienso en los físicos cuánticos y me parece que aún estudias a Bolívar,
como un loco y un paria,
mientras los gallardos oficiales retratados en las revistas de ricos
compiten por el carro más caro
y van ganando la guerra de la patria contra sus hijos los pobres
Que sigues alzado en armas contra las pesadillas de tu pueblo aquel 92’ sorpresivo
que me costó comprender,
como me pasa con los físicos cuánticos
Y sigues siempre arrodillado frente a la espada de Zamora tras salir de prisión,
jurándole y jurándote
patrias y victorias
Parece cierto que es todo el tiempo que rescatas nuestros corazones de la desconfianza,
rompiendo con palabras sencillas
las anestésicas disquisiciones de los eternos profesionales de la impotencia,
bien preparados en Harvard
para decirnos que no se puede, que no saben cómo,
que hay que esperar
para volver a esperar más,
a ver si se nos olvida
y dejamos de joder
Quizás los físicos cuánticos tengan razón y no sea locura
este escucharte una y otra vez, diciendo: “Yo no voy a traicionar un pueblo cien veces traicionado”
Y los dueños del dolor no pueden levantar el teléfono y llamar al Presidente
para que les resuelva
su problema,
ni los reyes de España, ni los altos técnicos del Fondo Monetario,
ni los altos ejecutivos de sepa dios qué negocio de meter balas
en los cuerpos del pueblo
Que ni lo conocen al indio éste, qué quién será
Y tienen razón porque los Uahibos van por las calles de Caracas y por los salones de Palacio de gobierno con su “Chivez” al que adoran
Y esa indígena que se echó al río hace tantos años, con su bebé en una mano y un puñal en los dientes
y la ira en sus ojos por tu uniforme de oficial
te llena de tristeza y te hace estudiar la historia, y te hace buscarlos y ponerte a su servicio
Y ellos te dan su arepa de maíz en calabaza
Y son parte de la multitud que derrota paros petroleros, paracos colombianos,
guarimbas bien pagadas,
interminables batallas electorales digitadas con mano ajena,
Y ahora por fin compran barato lo que necesitan, y estudian,
y se curan,
y tienen su tierra y el derecho a mandar en ella
y a soñar en ella
y a ser condenadamente dignos en ella,
cuánticamente felices
en ella,
y sí se podía, carajo
Siempre se pudo, no necesitamos
que nos lo digan los físicos cuánticos