viernes, 20 de marzo de 2026

SOBRE ALIANZAS TÁCTICAS CON ENEMIGOS POLÍTICOS: A PROPÓSITO DE VENEZUELA HOY

 

Se viraliza en Estados Unidos una campaña para que Donald Trump envíe a su hijo Barron, de 19 años, a luchar en la guerra de agresión que ha desatado contra Irán, como deben hacer muchos hijos del pueblo norteamericano. También entre simpatizantes de izquierda y analistas progresistas de redes sociales se presenta la tendencia de esperar y reclamar -desde la seguridad de los podcasts, artículos web y chats de Whatsapp- a otros pueblos y fuerzas revolucionarias que decidan emprender guerras, sufrir bombardeos sobre sus propios niños, enfrentando a las muy superiores fuerzas militares del imperialismo. Así le ocurre hoy a Venezuela y sus fuerzas chavistas revolucionarias. 

Por supuesto, la opinión es sagrada, aunque opinar con responsabilidad y prudencia, especialmente cuando se trata de pueblos que han venido enfrentando por años y décadas al imperialismo y sufriendo por ello toda clase de agresiones, padecimientos y calamidades, es mejor.

El problema, hasta cierto punto, es lógico, normal. Duelen los golpes del enemigo, sobre todo cuando son cobardes e inesperados. Frustra la impotencia momentánea en determinadas correlaciones de fuerzas abrumadoramente adversas. Y es escasa la capacidad de hacer concesiones temporales difíciles, sin traicionar principios. Llevamos mecanismos defensivos de pesimismo y desconfianza, después de ser cien veces traicionados. Precisamente, por eso, entre otras cosas, los líderes revolucionarios de talla colosal y los procesos revolucionarios mismos son excepcionales y no la norma.  

El problema no es nuevo. Y, justamente, a esa perspectiva histórica dedicaremos las siguientes líneas. Concientes que, en el caso actual de Venezuela, el General Tiempo, ahora en modo “viejo topo”, terminará imponiendo su veredicto final, disipando el humo mediático y ligero que hoy nubla muchos análisis.

Vale una advertencia. Para que la perspectiva histórica pueda aportar, debe realizarse el ejercicio de imaginarse uno en el momento histórico como si fuese actual y, con sinceridad, mirar cómo habría reaccionado. No sirve la ligereza de la respuesta fácil por la cual todos somos generales después -y no antes ni durante- la guerra.

Es bien sabido que la autoridad, especialmente, cuando emana de la confianza y la admiración, pesa como argumento, incluso en aquellas personas movidas por las pasiones y estados anímicos del momento. Hagamos, pues uso de ese recurso, concientes de todos los riesgos del caso. 

Cuando en medio de la primera guerra mundial, se derrocó a los zares rusos y asumió un débil gobierno socialdemócrata, para inicios de 1917, Lenin era un político revolucionario ruso en el exilio en Suiza, desesperado por retornar a Rusia y agitar la revolución bolchevique. La oportunidad le vino por la oferta inesperada del Kaiser Alemán Guillermo Segundo, quién tenía las manos manchadas con la sangre de los comunistas alemanes a los que había reprimido duramente y que además era el enemigo de Rusia en la primera guerra mundial, causante de la muerte de millones de soldados campesinos y obreros rusos.

Los alemanes, con la finalidad de que el desorden interno debilitara a Rusia, su enemiga en la guerra, ofrecieron a Lenin un “tren sellado” (metáfora para señalar que Lenin debía aceptar no hablar con nadie, especialmente los obreros alemanes, durante su viaje) que lo llevara seguro desde Suiza, a través de Alemania, Suecia y Finlandia, para finalmente, entrar en Rusia, como un virus político metafórico, enviado por los alemanes. Lenin aceptó la oferta, a pesar de esos crímenes de su aliado del momento (táctico) pero enemigo permanente (estratégico). Esto trajo el rumor muy difundido de que Lenin era un traidor y un “agente alemán”. El libro documentado de Pearson (1975) y la película basada en él (Damiani, 1988), muestran como numerosos revolucionarios exiliados rusos insultan a Lenin y su reducido grupo de compañeros, al tomar el tren en Zúrich.

Cuando los revolucionarios bolcheviques, con Lenin a la cabeza, triunfaron, meses después, volvieron a pactar con el Kaiser para lograr la urgente salida de la exhausta Rusia de la guerra. Para ello, se vieron obligados a entregar a Alemania el 26% del territorio ruso en ese momento, con el 34% de su población, el 32% de su tierra agrícola y el 54% de la industria, incluyendo regiones de las actuales Finlandia, Polonia, Ucrania y Países bálticos, por el infame Tratado de Brest-Litovsk de 1918. El tratado era tan oprobioso que León Trotsky, encargado de las negociaciones, se negó a firmarlo y solo a insistencias totales de Lenin se terminó firmando por otra delegación (Trotsky, 1918). 

Esto confirmó para muchos en la izquierda mundial del momento que Lenin era un “agente alemán”. Ciertamente, después de la derrota final de Alemania en esa primera guerra mundial, el gobierno soviético declaró nulo el tratado. Y los vientos de la opinión mayoritaria de la izquierda cambiaron, considerando “brillante” aquellas concesiones de Lenin al enemigo, que antes habían condenado y que el tiempo mostró transitorias, temporales. 

Diez años después, en medio de las convulsiones de la reciente y débil república China, en 1927, el general nacionalista Chiang Kai-Shek, dirigente del partido Kuomintang, hasta entonces aliado de los comunistas, desató una sorpresiva y cruenta represión contra ellos, con masacres en varias ciudades del país, que en Shangai alcanzaron el asesinato de doce mil personas. Se inició así una despiadada y larga guerra civil entre ambos, nacionalistas y comunistas.

Una década después, en 1937, Japón invadió China. El líder comunista chino, Mao Tse Tung, propuso a su enemigo, Chiang Kai-shek, con las manos manchadas de sangre de miles de sus camaradas, una alianza táctica para cesar la lucha entre ambos bandos y enfrentar únicamente al invasor japonés. Tal era el odio entre ambos bandos, que muchos comunistas, comprensiblemente, se opusieron y condenaron semejante alianza como una traición. Incluso, el propio Chiang Kai-Shek se negó y sólo la aceptó cuando generales suyos lo tomaron prisionero y lo obligaron a aceptarla. Buena parte de la izquierda de entonces consideró inaceptable y una traición ese proceder de Mao y los comunistas chinos.

El triunfo final de Mao, en 1949, mostró que aquellas concesiones eran pasajeras y trajo la amnesia sobre las estentóreas condenas de sectores de la izquierda, que, a partir de entonces, las defendió inapelablemente como muestra de la “indudable” genialidad del líder revolucionario. Igual que en el caso de Lenin, la posterior victoria revolucionaria de Mao borró del registro histórico oficial las generalizadas y fuertes críticas morales, del todo comprensibles en el momento, a su alianza con quienes tenían las manos manchadas con la sangre de sus propios camaradas y del pueblo (Van Slyke, 1967). Y, de hecho, hoy prácticamente nadie pone en duda la odiosa necesidad del momento y la correlación adversa de fuerzas, que las motivaron.

Pero acerquémonos más en el tiempo. Aunque ahora parezca difícil de creer, el presidente chileno, Salvador Allende, antes de su heroico martirio en 1973, cuando su gobierno enfrentaba las agresiones golpistas e imperialistas, debía enfrentar, simultáneamente también, estas mismas incomprensiones y exigencias que hoy enfrenta Venezuela, su pueblo y sus revolucionarios. Ante lo cual respondía con estas palabras:

“¿Por qué, por ejemplo, un país como es la República Popular China, poderoso país, extraordinariamente poderoso país, ha tenido que tolerar la realidad de que Taiwán, o sea Formosa esté en manos de Chiang Kai-Shek? ¿Es que acaso la República Popular China no tiene los elementos bélicos, por así decirlo, lo suficientemente poderosos para haber, en dos minutos, recuperado Taiwán, llamado Formosa? ¿Por qué no lo ha hecho? Porque, indiscutiblemente, hay problemas superiores de la responsabilidad política; porque el proceder así colocaba a la República Popular China en el camino de una agresión que podría haber significado un daño para el proceso revolucionario, y quizá una conflagración mundial…

¿Quién puede dudar de la voluntad de acción, de la decisión, de la conciencia revolucionaria de Fidel Castro? ¿Y por qué la Bahía de Guantánamo no la ha tomado? Porque no puede ni debe hacerlo, ni debe hacerlo, porque expondría a su revolución y a su patria a una represalia brutal… Entonces, uno se encuentra a veces con jóvenes, y los que han leído el Manifiesto Comunista, o lo han llevado largo rato debajo del brazo, creen que lo han asimilado y dictan cátedra y exigen actitudes” (Allende, 1972).

El propio Allende había hecho un camino previo para superar en sí mismo esos prejuicios ligeros, como lo relata él mismo:

“Yo llegué a La Habana en los primeros días del triunfo de la revolución cubana. Naturalmente, tenía interés en conocer la realidad de ese proceso. Pero debo confesar que me produjo una cierta inquietud. Vi en el aeropuerto y en las calles a muchos policías, algunos de ellos venidos de Miami, y pensé que aquello no correspondía exactamente a la idea que yo tenía de una revolución triunfante.

Entonces yo, al día siguiente, pensé tomar el avión y regresar a Chile, cuando me encontré con Carlos Rafael Rodríguez, a quien había conocido en Chile y me dijo: ‘¿Qué estás haciendo acá?’ Le dije: ‘Vine a ver esta revolución, pero como no hay tal revolución, me voy. ¿Qué revolución va a ser ésta cuando están los policías de Miami?’

Entonces me dijo: ‘Cometes un error, Salvador, quédate aquí, conversa con los dirigentes.’ Le dije: ‘No, no, me voy.’ Pero me insistió tanto, con tanta fuerza, que le dije: ‘Conforme, pero ponme en contacto con los dirigentes.’

Me dijo: ‘El comandante Guevara le va a mandar su automóvil.’ Y, efectivamente, fui a ver al Che Guevara. Conversamos largamente. Después, él me conectó con Raúl Castro y, posteriormente, fui a ver a Fidel.

Debo decir que esa experiencia cambió profundamente mi apreciación inicial. Comprendí entonces que la revolución cubana tenía características propias, que no podían ser juzgadas superficialmente, y que respondía a una realidad histórica concreta” (Allende, 1971).

Vamos más cerca aún. Nicaragua, 1990. Tras una implacable guerra de los “contras” paramilitares ex somocistas, financiados y digitados desde Washington y caído el bloque soviético que servía de aliado internacional, los revolucionarios sandinistas enfrentaron duras derrotas electorales en 1990, 1996 y 2001.

Daniel Ortega, comandante sandinista, guerrillero sandinista desde los 15 años y con un hermano asesinado en la lucha, rompe el ciclo de derrota electoral, implementando una estrategia de cooptación territorial y articulación pragmática de liderazgos provenientes de la contrarrevolución, los ex contras somocistas, cuyas manos estaban manchadas con la sangre del pueblo y el sandinismo. Sectores sandinistas acusan traición y abandonan el movimiento (muchos terminarán, con el tiempo, regresando al sandinismo; otros, sumándose al golpismo pro imperialista).

Daniel y los sandinistas lograron el triunfo electoral en 2006, 2011, 2016 y 2021. También hacer pasar a Nicaragua de los peores indicadores sociales de la región, con la derecha, a los mejores, con el sandinismo (Osegueda, 2020; Pastrán, 2026). Venciendo, simultáneamente, con el apoyo de su pueblo, agresiones imperiales, levantamientos golpistas (Ayerdis, 2019) y virulentas campañas mediáticas de calumnias, hasta hoy (Castellón & Aráuz, 2025).      

Estos pocos casos, notorios y extremos, ilustran un principio que opera en innumerables otros ejemplos históricos similares. Y sirven para reflexionar con madurez y serenidad que las políticas de alianzas tácticas con enemigos políticos, incluso con las manos manchadas con sangre del pueblo, son una posibilidad, una necesidad odiosa impuesta por las circunstancias y la correlación de fuerzas adversa, para la cual no existen reglas infalibles, y debe ser definida, con todo el riesgo inevitable, en cada caso.

No sirven los aspavientos de superioridad moral ni las admoniciones ligeras. Los argumentos morales siempre importan, más aún, son imprescindibles, pero no son los únicos y deben sopesarse y complementarse con las limitaciones impuestas por la realidad y los objetivos superiores que buscan alcanzarse en el momento, a veces urgente y vitalmente. Como se ha dicho acertadamente, la pregunta más importante no es con quién se hace alianza sino para qué y qué circunstancias y limitaciones la obligan.

Por supuesto, como ocurre con casi todo en política, siempre es una apuesta y no hay garantías de triunfo para las decisiones difíciles. Así ocurrió, en su momento, con Lenin y Mao, que, de no haber obtenido la victoria, seguramente habrían sido juzgados más duramente por esas alianzas difíciles y sospechosas, hoy aprobadas y celebradas. Vale recordar a este respecto las palabras de Fidel Castro, cuando la caída del Che Guevara en Bolivia generalizó la crítica en su contra como “equivocado” y “foquista” en buena parte de la izquierda. En ellas, Fidel denuncia esta reacción casi mecánica, entre golpes del enemigo y derrotismo, en parte de quienes se reclaman como compañeros:

“Los seudorrevolucionarios, oportunistas y charlatanes de toda laya, que autoconceptuándose marxistas, comunistas y otros títulos por el estilo, no han vacilado en calificar al Che de equivocado, aventurero, y cuando más benignamente, idealista, cuya muerte es el canto de cisne de la lucha armada revolucionaria en América Latina. ‘¡Si el Che -exclaman-, máximo exponente de esas ideas y experimentado guerrillero, fue muerto en las guerrillas y su movimiento no liberó a Bolivia, eso demuestra cuán equivocado estaba…!’…

Che conocía por su experiencia en Cuba cuántas veces nuestro pequeño destacamento guerrillero estuvo a punto de ser exterminado. Pudo ocurrir así en dependencia casi absoluta de los azares e imponderables de la guerra, mas, tal eventualidad, ¿habría dado a nadie el derecho a considerar errónea nuestra línea y tomarla además como ejemplo para desalentar a la revolución e inculcar en los pueblos la impotencia?” (Castro, 1968).

En conclusión, frente a estos dilemas difíciles, se precisa aún más madurez y seriedad que nunca en el análisis, especialmente bajo el impacto emocional de fuertes golpes del enemigo y su odiosa superioridad en la correlación de fuerzas. Y tiempo. Saber que el tiempo está corriendo y hay verdades que, como las flores y los árboles, son un proceso y no se muestran instantáneamente. Sigamos pues formándonos, preparándonos, para esta misma lucha que atraviesa las generaciones y que el camarada tiempo, siga entonces, haciendo su buena labor de mostrar las cosas, en toda la línea.

 


Referencias

 

Allende, S. (1971). Compañero presidente (Entrevista con Régis Debray). En Salvador Allende. Pensamiento y acción. CLACSO. https://biblioteca.clacso.edu.ar/clacso/coediciones/20100828021123/62fidelche.pdf

Allende, S. (1971). Compañero presidente. Entrevista con Régis Debray. [Vídeo] Instituto Cubano del Arte e Industria Cinematográficos (ICAIC). Compañero presidente (in restoration) project 50 years. (s. f.). [Video de YouTube]. YouTube. https://www.youtube.com/watch?v=Udwe5jEK9fY

Allende, S. (1972, 2 de diciembre). Discurso ante la Universidad de Guadalajara. En A. Díaz, “Discurso de Salvador Allende del 2 de diciembre de 1972”. Revista Derechos en Acción, 4(11), 607–628. https://sedici.unlp.edu.ar/bitstream/handle/10915/100555/Documento_completo.%2011.pdf-PDFA.pdf?sequence=1&isAllowed=y

Allende, S. (1972, diciembre 2). Discurso ante la Universidad de Guadalajara [Video]. YouTube. https://www.youtube.com/watch?v=h_IoaTr2o7s

Ayerdis, M. (2019). ¿Nicaragua 2018: levantamiento popular o golpe de Estado? Tortilla con Sal. https://www.tortillaconsal.com/nicaragua_2018_levantamiento_popular_o_golpe_de_estado.pdf

Castellón, C., & Aráuz, M. (2025). La paz como bien común: Una perspectiva desde Nicaragua. Revista Científica Tecnológica - RECIENTEC, 8(4), 44–55. https://www.camjol.info/index.php/recientec/article/view/21885

Castro, F. (1968). Una introducción necesaria. En Ernesto Che Guevara, El diario del Che en Bolivia (1966–1967). La Habana: Editora Política. https://chatgpt.com/c/69ba834f-b4a4-832a-825d-8eb49b2d1437

Damiani, D. (Director). (1988). Lenin: The Train [Película]. Rai 2; Taurus Film. DeathrasheR 1987. (s. f.). El tren de Lenin. Película completa [Video]. YouTube. https://www.youtube.com/watch?v=v858iIqD1vg

Osegueda, J. (2020). La lucha por la paz y el progreso con justicia social: Compromisos revolucionarios promovidos por el Gobierno de Reconciliación y Unidad Nacional en Nicaragua. Multi-Ensayos, 6(12), 50–60. https://camjol.info/index.php/multiensayos/article/view/10119/11799?utm_source=chatgpt.com

Pastrán, A. (2026, enero). Nicaragua entra al 2026 como un verdadero Estado de bienestar. Visión Sandinista. https://www.visionsandinista.net/2026/01/29/nicaragua-entra-al-2026-como-un-verdadero-estado-de-bienestar/

Pearson, M. (1975). The Sealed Train. Harper & Row.

Trotsky, L. (1918). Las negociaciones de Brest-Litovsk. Marxists Internet Archive. https://www.marxists.org/espanol/trotsky/1918/brestlitovsk.htm

Van Slyke, L. (1967). Enemies and friends: The United Front in Chinese Communist history. Stanford University Press.

 

Ricardo Jiménez A.


jueves, 30 de octubre de 2025

ESCANDALOSA CONDENA JUDICIAL A CANDIDATO DE LA IZQUIERDA: EL “TERRUQUEO” COMO LAWFARE PERUANO


 









El 24 de octubre de 2025, la Tercera Sala Penal Superior Nacional Liquidadora Transitoria del Poder Judicial condenó a Guillermo Bermejo Rojas - congresista y candidato presidencial de la izquierda para las elecciones de abril próximo - a 15 años de prisión efectiva por el delito de afiliación a la organización terrorista Sendero Luminoso y dispone la inhabilitación para ejercer cargo público y la suspensión de derechos políticos por dos años adicionales a la pena. Aunque el fallo es de primera instancia, se ordenó su prisión efectiva inmediata, en el penal de Ancón I, a una hora en auto de Lima.

La condena es escandalosa hasta lo surrealista. La misma exacta acusación había sido desechada y Bermejo absuelto por falta de pruebas en dos procesos previos. Ahora, un juez públicamente fujimorista (la derecha corrupta peruana) fue traído desde otra jurisdicción y lo condenó, sin que aparecieran nuevos elementos sustantivos frente a los ya valorados antes. La acusación se basa en informes de inteligencia, basados en seguimientos a Bermejo entre 2008 y 2019, realizados sin orden judicial, que además no aportaron ninguna evidencia material de delitos, solo la opinión de “analistas” de estos servicios y supuestos “testimonios” de “colaboradores eficaces”, delincuentes confesos que obtienen prebendas o sufren coerciones para declarar en otros casos.   

La sentencia descansa exclusivamente en declaraciones de estos colaboradores eficaces, recogidas hace años sobre supuestos contactos terroristas de Bermejo en el VRAEM (zona de selva, narcotráfico y “remanentes” senderistas), sin ni la más mínima corroboración independiente que despeje numerosas contradicciones ni eleve tales dichos al estándar penal de certeza. Rechazadas dos veces en procesos anteriores, hoy se les otorga un peso decisivo sin peritajes o evidencias materiales adicionales concluyentes.

Numerosas personalidades, organizaciones y gremios, han repudiado la condena y exigen la libertad de Bermejo. Entre ellos, resulta significativo el general (en retiro) Wilson Barrantes - ex integrante del cuerpo de inteligencia de la Policía Nacional del Perú (PNP) -, que ha sostenido que el proceso contra Guillermo Bermejo se inscribe en una “persecución política”, pues la imputación se apoya en declaraciones de colaboradores eficaces y no en evidencias materiales concluyentes. Advierte además que años de pesquisas no habrían generado pruebas directas y que el peso otorgado a dichos testimonios abre un grave precedente para el debido proceso.

Ciertamente, la condena a Bermejo constituye un precedente preocupante en materia de persecución política y de garantías procesales, en un país signado por la debilidad y crisis institucional, la corrupción y la criminalización y represión de los opositores.

En el Perú, el “terruqueo” se ha consolidado como una práctica de lawfare - uso político del aparato judicial y mediático para neutralizar adversarios - al instrumentalizar la acusación de vínculos con el terrorismo como herramienta de deslegitimación y persecución simbólica. Este mecanismo no busca probar delitos, sino destruir reputaciones, marginar voces disidentes y justificar medidas represivas o judiciales bajo la retórica de la “seguridad nacional”. Diversos analistas han señalado que el “terruqueo” combina discursos mediáticos estigmatizantes, procesos judiciales selectivos y presiones institucionales que erosionan derechos fundamentales, trasladando el debate político al terreno penal y produciendo una forma contemporánea de criminalización del pensamiento crítico o de la protesta social.

Guillermo Bermejo se ha convertido en objetivo de lawfare porque es candidato presidencial y una de las figuras que impulsa la unidad de fuerzas progresistas rumbo a las elecciones generales del 12 de abril de 2026. No por casualidad, su condena llega a pocos días de que el Tribunal Constitucional archivara el “caso Cócteles” de Keiko Fujimori, también candidata, de la derecha fujimorista. En un fallo igual de escandaloso, aunque por razones inversas, pues las evidencias materiales de los delitos de Fujimori eran incontestables.

De hecho, se están usando decisiones judiciales para ordenar la oferta electoral - inhabilitando o validando postulaciones - y así “ganar” la contienda antes de que vote la ciudadanía, no vaya a ser que vuelva a votar por alguien que no es del gusto de los dueños del Perú.

La defensa de Bermejo ejercerá solicitud de nulidad a la Corte Suprema, lo que puede tomar meses. Mientras, la solidaridad nacional e internacional es clave para impedir que en Perú se siga erosionando la escasa legitimidad e institucionalidad democrática que queda.


Ricardo Jiménez A. 

jueves, 9 de octubre de 2025

El mensaje para Trump, que dejó Bolívar



























“Parece que el intento de usted es forzarme a que alterne los insultos: No lo haré; pero si protesto a usted, que no permitiré se ultraje ni desprecie al gobierno y los derechos de Venezuela… Lo mismo es para Venezuela combatir contra España que contra el mundo entero, si todo el mundo la ofende”.

“El valor y la habilidad, señor Agente, suplen con ventaja al número. ¡Infelices los hombres si estas virtudes morales no equilibrasen y aún superasen las físicas! El amo del reino más poblado sería bien pronto señor de toda la tierra. Por fortuna se ha visto con frecuencia a un puñado de hombres libres vencer a imperios poderosos”.

Son las palabras del Libertador Simón Bolívar, en cartas de 7 y 12 de octubre de 1818, respectivamente, al agente de Estados Unidos, John Baptist Irvine, que ya en esa temprana época ensayaba la pretensión injerencista de subordinar por la prepotencia al pueblo de Venezuela que libraba una cruenta guerra por su primera independencia de España. 

Sin ninguna duda, son también un recado, uno muy claro, que Bolívar dejó para Donald Trump, los gusanos neo coloniales de Miami, encabezados por Marco Rubio, sedientos de sangre y petróleo, y los títeres pseudo fascistas (porque el fascismo auténtico, con todo lo horroroso que fue, era al menos soberano) en Argentina, Perú y otros indecorosos gobiernos de turno, subordinados y sumisos.         

“La Alianza americana debe contar con su absoluta independencia de toda potencia extranjera… formado una vez el pacto con el fuerte ya es eterna la obligación del débil”, adevertía Bolívar, en Carta desde Guayaquil a Bernardo Monteagudo del 5 de agosto de 1825.

El incidente

El incidente que motivó la histórica carta del Libertador ante el intervencionista norteamericano es en sí mismo una metáfora de lo que ocurre hoy mismo en Venezuela y quiso la ironía histórica que otra vez tuvieran como centro los barcos. 

Libraban entonces los patriotas venezolanos y latinoamericanos una guerra de independencia contra el imperio colonial español, sufriendo las más inenarrables penurias económicas y ataques violentos de los colonialistas. En ese contexto, entre largas otras pobrezas, carecía entonces, el artesanal Ejército libertador, de fuerza naval de combate. Contaba, sin embargo, con los jinetes del líder llanero José Páez, acostumbrados desde antiguo a seis meses de inundaciones todos los años. Bolívar creó entonces la “División de Caballería nadadora”, única en el mundo. Los combatientes de ésta se arrojaban a ríos tan caudalosos como el Apure y - como señala el testigo Roberto Cunninghame - “con lanzas en los dientes desafiaban caimanes y abordaban buques y flecheras”, capturando naves enemigas. 

Así ocurrió en 1818 con dos goletas norteamericanas, la Tigre y la Libertad, que por el río Orinoco llevaban armas y alimentos al ejército colonialista español en la región de Angostura, burlando el bloqueo públicamente decretado por los patriotas. Como lo describió Bolívar, en carta al agente norteamericano Irvine de 29 de julio de 1818: “han intentado y ejecutado burlar el bloqueo y el sitio de las plazas de Guayana y Angostura para dar armas a unos verdugos y para alimentar unos tigres, que por tres siglos han derramado la mayor parte de la sangre americana ¡la sangre de sus propios hermanos!”.

Requisadas las naves, por este procedimiento táctico de Bolívar, el entonces naciente imperio del norte, a través del agente Irvine, inició un intercambio de cartas con el Libertador para imponer la devolución de los pertrechos. En ellas, la burla a su inusitada y sencilla “unidad militar” se combinaba con amenazas y chantajes. 

La respuesta del Libertador, en las ya citadas cartas al agente norteamericano, permite comprender la actitud de su pueblo venezolano hoy, frente a la nueva prepotencia e ilegalidad trumpista, y representan una advertencia que a los injerencistas actuales les convendría sopesar. 

Una política 

Para quienes pudieran pensar que se trata en todo caso de un incidente aislado y no de una política permanente del Libertador frente a las prepotencias del gigante egoísta del norte, conviene citar las palabras de Bolívar, en carta al mismo agente Irvine en carta de 20 de agosto de 1818, denunciando las políticas de Estados Unidos, que movidas por contubernios y negociaciones con España, castigaban a ciudadanos norteamericanos que decidieran apoyar a los independentistas latinoamericanos:    

“Hablo de la conducta de los Estados Unidos del Norte con respecto a los independientes del Sur, y de las rigurosas leyes promulgadas con el objeto de impedir toda especie de auxilios que pudiera procurarnos allí. Contra la lenidad de las leyes americanas se ha visto imponer una pena de diez años de prisión y diez mil pesos de multa, que equivale a la muerte, contra los virtuosos ciudadanos que quisiesen proteger nuestra causa, la causa de la justicia y de la libertad, la causa de América”. 

Dos años después del incidente con Irvine, Bolívar reafirma esta convicción, en carta desde San Cristóbal a José Rafael Revenga, de 25 de mayo de 1820: “Jamás conducta ha sido más infame que la de los americanos con nosotros: ya ven decidida la suerte de las cosas y con protestas y ofertas, quién sabe si falsas, nos quieren lisonjear para intimidar a los españoles y hacerles entrar en sus intereses”.  

Hacia el final de su vida, el Libertador comprende a cabalidad la larga marcha de sufrimientos que nuestros pueblos habrán de atravesar para librarse de la persistente sombra imperial norteamericana, sus políticas de saqueo, sus gobiernos títeres, sus invasiones directas, sus golpes de estado y sus dictaduras. Así lo expresa en carta desde Guayaquil al coronel Patricio Campbell, de 5 de agosto de 1829: “y los Estados Unidos, que parecen destinados a plagar la América de miserias a nombre de la libertad”.

Finalmente, a confesión de parte, relevo de prueba. Son numerosos los partes de guerra e informes de espías a sueldo y mercenarios de EE.UU., a lo largo de la lucha de Bolívar, conservados hasta hoy y que testimonian una sistemática labor de sabotaje y desprestigio contra los planes de Bolívar, fracasada la táctica de ganarlo con sobornos y prepotencias. Un ejemplo, curiosamente desde Lima, que hoy integra el vergonzoso grupo de países títeres de la agresión imperial. El 3 de febrero de 1827 el cónsul de EE.UU. en Lima, William Tudor, envió al Departamento de Estado una carta a raíz del fracaso transitorio del “Congreso Anfictiónico de Panamá”, el gran proyecto de Bolívar para gestar la unión latinoamericana.

En la carta señala literalmente: “La esperanza de que los proyectos de Bolívar están ahora efectivamente destruidos es una de las más consoladoras. Esto no sólo es motivo de felicitación en lo relativo a la América del Sur, liberada de un despotismo militar y de proyectos de insaciable ambición que habrían consumido todos sus recursos, sino que también Estados Unidos se ve aliviado de un enemigo peligroso en el futuro... Si hubiera triunfado estoy persuadido de que hubiéramos sufrido su animosidad”.

¿Hace falta más para saber de qué lado debemos estar los/as latinoamericanos/as y las personas honradas del mundo?



Ricardo Jiménez A. 


miércoles, 23 de octubre de 2024

De Miranda y Catalina a Maduro y Putin: un círculo del destino que se cierra


La honda sabiduría de los pueblos ancestrales mayas, habla de círculos del destino que se cierran, signos y señales a través de largos periodos de tiempo, que marcan y actualizan lo que habrá de realizarse para la expansión de la vida y el sentido de la existencia. 

Los BRICS+

Uno de estos círculos es, sin lugar a dudas, el abrazo de los presidentes de Rusia y Venezuela, Vladímir Putin y Nicolás Maduro, durante la Cumbre de los BRICS+, que se desarrolla en estos días en Kazán, Rusia. Alianza económica de las potencias emergentes, que arrancó el 2006 como BRIC y en 2010 contaba ya con  Brasil, Rusia, China y Sudáfrica (BRICS), como una alternativa al Grupo de los Siete - G7, formado por Estados Unidos, la Unión Europea y Japón.  

Desde 2010, y ante la contumaz soberbia de las viejas y declinantes potencias del G7 en perpetuar un mundo basado en la dominación, el saqueo y la violencia sobre todos los demás países, los BRICS+ han sumado a Egipto, Irán y Emiratos Árabes Unidos y ahora, en la Cumbre que en estos momentos se realiza en Rusia, participan otros hasta 36 Estados del mundo, muchos de ellos interesados en sumarse a la alianza, entre ellos, Venezuela, Cuba, Nicaragua y Bolivia.     

Particular significado respecto de los nuevos vientos que soplan, tiene la participación de Turquía en esta Cumbre, potencia económica y geopolítica emergente de primer orden, que, siendo miembro de la Unión Europea, incluso de la OTAN (Organización del Tratado del Atlántico Norte), hoy en una agresiva guerra contra Rusia en Ucrania, sin embargo, se encuentra dialogando en suelo ruso y con Putin como anfitrión.    

¿Por qué es tan atractivo el BRICS+? Porque ofrece relaciones económicas y políticas de respeto de la diferencia, plurales y horizontales, buscando el beneficio mutuo para todos los involucrados, sin injerencias e intervencionismos y sin lesionar la capacidad de independencia y soberanía de ninguno. 

El bloque, que ya cuenta con tres veces más fuerza económica, productiva, financiera y comercial que el declinante G7, está construyendo alternativas para comerciar sin el dólar y sin los mecanismos de transferencias dominados por Estados Unidos, que son innecesariamente caros y que este país usa como herramientas para imponer violentamente su voluntad a los demás países. De igual manera, está construyendo un sistema de préstamos y créditos que no impliquen intereses y condiciones abusivos, tampoco perder la soberanía sobre decisiones económicas propias. 

Miranda y Catalina

En ese marco, el abrazo entre Putin y Maduro, es el cierre de un ciclo de doscientos años de luchas por la independencia latinoamericana y por un mundo plural y solidario, entre Rusia y Latinoamérica, a través de Venezuela. 

Durante la primera independencia latinoamericana, cuyo bicentenario se está conmemorando en el continente actualmente, Francisco de Miranda, el caraqueño de origen canario, una especie de Che Guevara de su época, que participó en las luchas revolucionarias de Estados Unidos, Francia (donde reclamó los derechos electorales para las mujeres, llegó a ser general y su nombre figura actualmente en el Arco del Triunfo en París) y Latinoamérica, además de luchas militares en África y Europa, alcanzó también a Rusia, país donde vivió cerca de un año en 1787, en Kiev, Moscú y otras cuidades rusas.

En Rusia, conoce – y según algunas especulaciones no confirmadas, tuvo un romance – con la zarina (reina y emperadora) Catalina II, llamada “la grande” por ser la protectora de los más connotados intelectuales ilustrados revolucionarios franceses. También algunos de los jesuitas, expulsados de América por España, debido a sus posiciones indigenistas y libertarias.

En la corte de la zarina se realizaban los más avanzados debates intelectuales del momento. En uno de los cuales, según relata el mismo Miranda, la propia Catalina II le ayuda a rebatir los errores racistas y coloniales contra los pueblos latinoamericanos en la obra de Cornelius de Pauw, afamado estudioso originario de Ámsterdam.

La emperatriz rusa, que contaba con los ejércitos más numerosos de la época, incluyendo escuadras navales en el océano Pacífico y territorios en Alaska en Norteamérica, le ofrece a Miranda integrarse al estado mayor militar del imperio ruso para enriquecerlo con su dilatada experiencia y su afamado ímpetu.

Al abandonar Miranda este alto honor para continuar su lucha independentista latinoamericana (como haría siglos después el Che, dejando sus altos cargos en Cuba para continuar la lucha en Bolivia), la zarina le argumenta de los peligros que le acechan fuera de la protección del territorio ruso, ante la persecución de su enconado enemigo colonialista español, sobre lo que el propio Miranda relata: “Yo le respondí conformemente con mil agradecimientos, haciéndole ver que no era necesario tampoco que por una nimia precaución se abandonasen las empresas útiles e importantes”.  

La zarina le otorga entonces, solidariamente, una alta suma de dinero, la protección de todas las oficinas diplomáticas rusas en el mundo y el derecho a vestir el uniforme militar ruso.   

Tras dos siglos de lazos solidarios entre Rusia y Latinoamérica, la humanidad, a pesar y en contra de la vieja dominación colonial y neocolonial, construye horizontes plurales de convivencia y bien común, en los BRICS+. 

Cada cual puede y debe hacer su parte, liberando su mente y su alma de esa larga dominación, re pensando el mundo desde fuera de la caja imperialista, racista, saqueadora y violentista. Tomar consciencia, saberlo, es ya un comienzo. Y el mejor momento es precisamente ahora.       


martes, 3 de septiembre de 2024

Allende, el valor de la palabra

“Mis palabras no tienen amargura sino decepción. Que sean ellas un castigo moral para quienes han traicionado su juramento… Colocado en un tránsito histórico, pagaré con mi vida la lealtad del pueblo. Seguramente radio Magallanes será acallada y el metal tranquilo de mi voz ya no llegará a ustedes. No importa. La seguirán oyendo. Siempre estaré junto a ustedes”

Salvador Allende, último mensaje, 11 de septiembre de 1973



















Era un intelectual acabado pero que prefería el activismo político, gustaba de la vida y los placeres mundanos, le decían el ‘pije’ cariñosamente porque gustaba de vestir muy bien, pero su abnegación por los sectores más pobres y su sentido de justicia era de una militancia sin límites que le gustaba vivir en los hechos, sencillamente, sin arrogancias ni vanidades.

Aunque disfrutaba el debate político y la sólida argumentación, creía mucho más en la unidad de los sectores progresistas y de izquierda que en los sectarismos brillantes. “Cuando yo era joven, a mí me expulsaron de un grupo universitario que se llamaba Avance”, contaba el mismo en sus intervenciones públicas, “porque decían que no era suficientemente revolucionario. Ellos, los que me expulsaron, se hicieron latifundistas, los expropiamos con la reforma agraria, eran dueños de acciones en la bolsa, también se las nacionalizamos, y a mí los trabajadores de mi patria me llaman el compañero Presidente”.

Su sentido del honor de la palabra empeñada era extremo, casi caballeresco medieval, a prueba de balas, traiciones, cobardías y bajezas. En más de una ocasión, desafió a duelo a quienes lo ofendían, ninguno se atrevió a aceptar el desafío. En 1959, el Che Guevara le obsequió en La Habana el segundo ejemplar de su libro “Guerra de guerrillas” (el primero fue para Fidel). El Che, que era del mismo carácter que Allende, médico también, y que sabía bien a Allende empeñado en la vía revolucionaria electoral para Chile, mientras él buscaba la armada, le dijo: “yo sé bien quién es usted, hablemos con confianza”. Con la capacidad que el Che tenía para calificar a las personas, en la dedicatoria de su libro le escribió: “A Salvador Allende, que por otros medios, tratar de obtener lo mismo”.

Esa palabra empeñada con el guerrillero heroico lo llevó años después, en 1968, tras la muerte del Che, y siendo congresista y Presidente del Senado de Chile, a trasladar personalmente en avión a los sobrevivientes de la guerrilla boliviana a lugar seguro, para elevar con su propia persona el costo político de un atentado que según se decía haría la CIA norteamericana contra los guerrilleros. Los compañeros del Che agregaron sus saludos agradecidos al lado del de su comandante en aquel mismo libro obsequiado años antes.

Esa palabra empeñada le valió ser el factor más potente de unidad histórica de la izquierda y los sectores progresistas chilenos, lo que popular y cariñosamente se llamaba “la muñeca” de Allende. Unidad Popular que gestó ese proceso revolucionario para el cual él había reclamado carácter inédito, creador, siguiendo a Bolívar, al que admiraba públicamente a pesar de ser marxista y para molestia de muchos de sus compañeros más ortodoxos. “La vía chilena al socialismo, con empanadas y vino tinto” era la frase con que había logrado prácticamente patentar esa revolución por vías democráticas burguesas, electorales, para la cual el pueblo chileno había tardado casi un siglo en formar y acumular los miles de cuadros y organizaciones que le dinamizaban.

Y esa palabra empeñada fue también parte de las debilidades de ese proceso. Por ella, hizo concesiones, tal vez demasiadas, a una democracia formal que había jurado respetar mientras otros no la rompieran, y así lo cumplió. Como lo había comprometido, no tomó medidas para armar al pueblo mientras la democracia se mantuvo formalmente, y eso facilitó objetivamente el zarpazo imperial y de sus lacayos.

Pero fue el primero en tomar las armas y dar su vida en la defensa de esa democracia y esa revolución cuando los golpistas la aplastaron. Tenía 65 años de edad y no era soldado sino médico y Presidente.

“Ustedes harán lo que tanto han vociferado, yo tengo muy claro lo que me toca hacer”, respondió a “líderes” izquierdistas conocidos por sus discursos radicales que llegaban espantados de miedo a preguntarle qué hacer ante el golpe. A los militares vende patrias que se presentaron a ofrecerle rendición con exilio dorado y argumentos de realismo político, les respondió secamente: “¡El Presidente de Chile no se rinde, mierdas!”

Con su ya legendario Grupo de Amigos Personales – GAP de seguridad, una veintena de muchachos resueltos armados de decoro y ametralladoras, detuvo a fuerzas blindadas, de infantería y aéreas por casi 5 horas. “Porque el hombre de la paz era una fortaleza”, explicó el poeta uruguayo universal Mario Benedetti.

En medio de los combates, con el aire ya casi irrespirable y la casa de gobierno destruida y en llamas, su médico personal logra encontrarlo disparando por una ventana y lo toma por los pies para llevarlo a lugar más seguro. “Suéltame, conchatumadre”, le grita el Presidente, creyendo que se trataba de soldados golpistas que habían logrado ingresar a la Moneda. Cuando le reconoce, le dice con total serenidad: “No ves, jironcito, que esto era más grave de lo que creías esta mañana”.

Ya sin parque para las ametralladoras, Allende se despide de sus compañeros sobrevivientes y les ordena entregarse para no morir quemados en las ruinas del edificio, señalándoles que han cumplido con creces su juramento a la Patria.

Él guarda los últimos tiros para suicidarse y no caer en manos de los militares felones, a los que desprecia, entre ellos Pinochet, quien sólo hace algunas semanas le juró lealtad y por quién Allende, sin saberlo entre los golpistas, muestra preocupación y dolor creyéndolo entre los caídos por el golpe. La grandeza de uno es la medida de la bajeza del otro. El que traiciona a su pueblo para defender los intereses de los poderosos. Y el que regala a su Patria la luz profética de su palabra empeñada.

En su último mensaje profetizó que su voz no sería acallada y que lo seguiríamos oyendo, y continúa cumpliéndonos con su palabra.


Ricardo Jiménez A.

sábado, 8 de junio de 2024

Experiencia exitosa del Mercado de Huancaro en peligro de desalojo por el Gobierno Regional de Cusco. Por José Carlos Llerena Robles, desde el Cusco.

 















José Carlos Llerena desde el Cusco.

El día jueves 6 de junio de 2024, el mercado de productores de Huancaro (Cusco) amaneció rodeado de cientos de policías. Se trata de un tentativo e inminente desalojo de los campesinos y campesinas, quienes vienen pernoctando en el predio del Mercado desde días atrás para proteger el espacio que los alberga por más de 20 años, impulsado por el Gobierno Regional del Cusco con la finalidad de ejecutar un proyecto de inversión pública de dudosa conveniencia para el pueblo cusqueño.

Hoy tenemos una imagen del Mercado de Huancaro radicalmente diferente a la de todos los sábados. En lugar de apreciar la dinámica de más de 10 mil campesinos productores que ofrecen sus productos agrícolas a más de 200 mil consumidores, apreciamos el ejercicio arbitrario y abusivo de la fuerza por parte del Gobierno Regional. En lugar de los 6350 taxistas que trabajan afuera del Mercado los sábados, podemos apreciar transporte policial para cientos de efectivos que rodean amenazantemente el Mercado.

De acuerdo con lo conversado con el presidente de la FARTAC (Federación Agraria Revolucionaria Túpac Amaru), Luis Antonio Machicao, el gobernador regional Werner Salcedo se encuentra incumpliendo una promesa de campaña electoral, reafirmada al asumir la gestión pública, que consistía en prorrogar por 10 años el uso del predio donde se ubica el Mercado de Huancaro. Efectivamente, menciona Machicao, el contrato de arrendamiento del 2023 para el uso del predio por parte de los campesinos y campesinas, organizados en la ARPAC (Asociación Regional de Productores Agropecuarios de Cusco), ha vencido el pasado 24 de mayo. En dicho escenario, cuando la ARPAC solicitó se cumpla con la declaración del gobernador Salcedo de dar un uso el terreno del mercado por 10 años más, la respuesta del Gobierno Regional fue categóricamente negativa y echó al olvido la palabra empeñada en campaña.

La razón que el Gobierno Regional cusqueño aduce para incumplir la promesa con los campesinos y campesinas del Mercado de Huancaro es la ejecución del proyecto de inversión pública “Centro de Promoción para la Competitividad Económica de Huancaro”, cuyo desarrollo se llevaría a cabo en el inmueble que ocupa el Mercado. Al respecto, el diriginte de la FARTAC, el Sr. Machicao, señala que no solo el mencionado proyecto no tiene un impacto positivo en la comunidad, sino que, por un lado, el presupuesto del Gobierno Regional del Cusco no contempla partida alguna de donde sufragar los 340 millones de Nuevos Soles que implica el proyecto, y, por otro lado, el Gobierno Regional señala que el proyecto beneficiará a los productores de Huancaro porque se contempla 1500 stands de venta, cuando en la realidad en el Mercado trabajan 10000 familias campesinas. Esto entre otras contradicciones entre distintos funcionarios del gobierno respecto a aspectos esenciales del mencionado proyecto. El dirigente de la FARTAC agrega que “el proyecto de inversión no cumple con los requisitos mínimos de costo beneficio y costo eficiencia”.  El balance de impacto de este proyecto es cuestionable, frente al éxito comprobado de la ARPAC en el Mercado de Huancaro, cuando en el año 2013 ganó el “Concurso de Casos Exitosos de Innovaciones para la Agricultura Familiar en América Latina y el Caribe 2012 – 2013”. Este sería un duro golpe contra el pueblo cusqueño, no solo por la restricción de generación de ingresos económicos para los valiosos productores de la agricultura familiar de Cusco sino también por reducir la oferta de alimentos saludables y a precio justo para miles de familias cusqueñas que se abastecen semanalmente en el Mercado de Huancaro.

A la fecha, los campesinos y campesinas de la ARPAC continúan pernoctando en el Mercado y defendiendo su espacio de trabajo, así como también se han interpuesto distintas demandas constitucionales para garantizar su derecho. Asimismo, la actitud del Gobierno Regional, liderado por Werner Salcedo, ha continuado siendo una de incumplimiento de compromiso con los productores de Huancaro y de amedramiento mediante el uso de la fuerza policial contra miles de familias que se ganan la vida a través del trabajo agrícola, e, inclusive, mediante el uso de la fuerza de personas del gremio de Construcción Civil en Cusco. Mientras el gobierno regional promueve el innecesario conflicto entre trabajador y campesino, los productores del Mercado de Huancaro defienden el ejemplar trabajo de la agricultura familiar que beneficia a productores y a las mesas de miles de cusqueños.

 

 


lunes, 3 de junio de 2024

Prisión de Daniel Jadue en Chile: la justicia rebajada al abuso y la venganza política

 

Impresentable. La jueza chilena, Paulina Moya, ha argumentado hoy que el arquitecto y sociólogo por la Universidad de Chile, diplomado en gestión de calidad total en la Universidad Católica del Norte y candidato a Magíster en Urbanismo y Especialista en Vivienda Social por la Universidad de Chile, especializado por años en gestión municipal y actual alcalde electo por tres períodos consecutivos, desde 2012, en su natal Recoleta, al norte de la ciudad capital, Santiago, representa un “peligro para la sociedad” y ha decretado su prisión preventiva, es decir, para ser investigado (sin condena, ni pruebas de delitos), por cuatro meses.

Previendo lo escandaloso del abuso, que parte de la prensa llama eufemísticamente “desproporcionado”, la jueza ha tenido el tupé de comenzar su alocución señalando que: “no toma en cuenta afiliaciones ni ideologías políticas y se basa en la igualdad ante la Ley”. Como enseñan las teorías de lenguaje, si hay necesidad de decirlo es porque es evidentemente dudoso, por decir lo menos.

El verdadero delito de Jadue es ser militante comunista y exitoso en la gestión municipal, con un programa de estado social que garantiza derechos a la gente, a contramano del neoliberalismo salvaje que propugna la derecha, con la complicidad del gobierno débil, arrinconado y subordinado de Gabriel Boric. Jadue es considerado todavía un candidato presidencial, que en las elecciones pasadas estaba muy por encima en las encuestas que el propio Boric, que solo pudo vencerlo en el duelo de aparatos partidarios de las primarias. Las políticas innovadoras y exitosas del alcalde comunista, en materia de salud, educación, vivienda y cultura, han sido copiadas incluso por sectores de la derecha. Ahora, a la derecha fascista y autoritaria que levanta un proyecto represivo y anti popular por todo el continente, le urge sacar de carrera para las próximas elecciones presidenciales de 2025 a Jadue.

Para ello, no han dudado en rebajar a la justicia al abuso flagrante y a la venganza política. Ya lo habían hecho antes con los presos políticos Mapuche, cuyas arbitrariedades y anomalías judiciales harían sonrojar a cualquier auténtico demócrata. Ahora, demuestran que los comunistas tampoco les parecen merecedores de estándares civilizados de justicia.  

Chile es un país en vilo y en crisis latente. La memoria reciente del llamado estallido social pende como una espada de Damocles sobre el neoliberalismo salvaje; y el “empate” de propuestas constituyentes que ha dejado funcionando a la constitución pinochetista prácticamente sin ninguna legitimidad sólida, real, pone a la clase dirigente tradicional chilena en la vía fascista y autoritaria, conscientes de que solo la represión y el abuso pueden sostener su programa económico.

Todos estamos avisados.