lunes, 11 de agosto de 2014

REUNIÓN MOVIMIENTOS PERUANOS AL ALBA: MARTES 12, 4 PM



Reunión abierta de los Movimientos peruanos al Alba.

- FECHA: martes 11 de Agosto 
- DIRECCIÓN: Jr. de la Union Nro. 1030, 2do. piso al costado de la Estacion de Bomberos, a media cuadra de la Plaza San Martin.
- HORA: 4 p.m. a 6 p.m. puntual.

AGENDA: 
- Informes (Delegación de compañeros que estuvo en Seminario antimperialista de México, y otros).
- Busqueda de local para Escuela Nacional de movimientos en lucha. 

Los/as esperamos.

jueves, 31 de julio de 2014

CUBA VIVE UNA FRANJA DE GAZA ECONÓMICA

Las agresiones del bloqueo económico de Estados Unidos a Cuba son tan criminales, inhumanas y dañinas como los ataques de artillería y bombardeos aéreos que Israel desata desde hace semanas contra la Franja de Gaza en Palestina. Y duran ya más de cincuenta años.

Este bloqueo de Estados Unidos a Cuba es, de hecho, una de las dos grandes fuerzas que han modelado en arcilla, casi como en un laboratorio, a la Cuba actual. Si sus graves consecuencias económicas no han asesinado, literalmente, a miles de niños y ancianos cubanos, como las toneladas de bombas sionistas lo están haciendo en Palestina, es únicamente por efecto de la otra gran fuerza modeladora del país: la revolución.

Ha sido la firme planificación y regulación de la revolución, y sus principios y valores igualitarios y comunitarios, la que ha garantizado, aún en medio de esa terrible agresión económica permanente, las necesidades básicas, sin excepción, para todo su pueblo.

Todo cubano cuenta con un médico permanente para su familia -algo que en los países neoliberales consideramos un lujo- destinado a prevenir las enfermedades, las cuales una vez presentadas -lo que en los países neoliberales equivale a una catástrofe económica- reciben especialistas, tratamientos y medicinas gratuitas.

La educación es gratuita y de calidad hasta para los post grados y está hecha para incentivar, detectar y desarrollar al máximo, con todos los recursos del sistema, los talentos artísticos, deportivos y científicos de cada niño y niña.   

La vivienda está garantizada incluso para los sectores más desposeídos heredados de la larga dictadura pro-norteamericana de Batista, a ellos se les entrega gratis por el estado, aunque en ocasiones sea modesta. Los derechos laborales son amplios, incluyendo por ejemplo un año -sí, un año- de post parto para madres y padres. Y hasta una canasta mensual básica de alimentos para cada familia.

Por medio de estas bien definidas prioridades el pueblo cubano en su conjunto ha enfrentado los sacrificios que el bloqueo norteamericano ha impuesto inmisericordemente, y que en el “período especial”, tras la caída de la Unión Soviética y el agresivo unipolarismo de Washington, llegaron al límite de lo indecible, llevando metafóricamente a todo el pueblo cubano al monte, con sufrimientos extremos y propios de la vida en guerrilla.

Sumase a ello un logro notable, más aún en medio de tan grandes necesidades: la más completa inexistencia de inseguridad ciudadana, la ausencia prácticamente total de violencia delictiva. En la hermosa Habana los taxistas dejan sus carros con las ventanas abiertas y las puertas sin seguro; y usted puede circular solo o sola, de madrugada y por cualquier parte, sin temer por su seguridad. Sí, como lo oye, algo que incluso los cubanos descontentos -que los hay, bastantes, y se expresan libremente- señalan con incontenible orgullo.   

Ahora, con el intercambio de una Latinoamérica y un mundo que en buena parte ya no sigue los dictados imperiales de Estados Unidos, y con una dirigencia revolucionaria que ha emprendido grandes y crecientes cambios hacia la apertura, el bloqueo norteamericano aparece, además de inhumano, anacrónico y obsoleto. Sin embargo, sigue operando y dañando al pueblo cubano.

Garantizadas las necesidades básicas de todos, las mayores carencias que trae el bloqueo norteamericano se han trasladado a otros ámbitos. Entre los más evidentes está la insuficiencia de artículos de aseo, un suministro mayor de electricidad y el acceso a bienes más suntuarios pero legítimamente ansiados por la población tales como variedad de vestimentas, relojes, aparatos electrónicos y otros similares.

Paradójicamente, opositores a la revolución reciben millonarias “donaciones” y “premios” por parte de diversas entidades de los Estados Unidos, para reclamar una democracia formal que ha sido imposible justamente por esta persistente agresión económica de ese país. Olvidando que el propio Estados Unidos restringió los derechos democráticos, racionó productos y reguló estatalmente la economía, durante la segunda guerra mundial, es decir, durante una agresión externa, aunque su territorio no fue teatro de enfrentamientos. Y todo Estado, sin excepción, se ha visto forzado a hacer exactamente igual en una situación de agresión externa.

La apertura económica es una medida sin duda alguna acertada, imprescindible, pero con la llegada de los grandes negocios transnacionales privados y sus lógicas han empezado a resurgir también tendencias que afligen al resto de Latinoamérica y del mundo y que en Cuba estaban al menos fuertemente mitigadas desde la época del triunfo revolucionario, como es la desigualdad y aún incluso el racismo.

Saber regular y superar estas tendencias para recibir los beneficios de la apertura sin perder los monumentales logros sociales y soberanos de la revolución constituye un nuevo y refrescante desafío para este pueblo evidentemente cansado de la agresión pero indefectiblemente digno, que ha demostrado largamente ser capaz de conquistar imposibles. Tal como el pueblo palestino.



lunes, 23 de junio de 2014

PERÚ: RETROCEDIENDO HACIA LA COP 20


El gobierno de Perú, país anfitrión de la próxima vigésima Conferencia de las Partes sobre el cambio climático COP20, a realizarse en diciembre de este año, no ha sentido la necesidad de guardar aunque sea mínimas apariencias de responsabilidad ambiental ante esta cita histórica que le toca organizar y hace unos días ha presentado públicamente un paquete de medidas que debilitan la incipiente institucionalidad ambiental y permiten mayores niveles de contaminación del medio ambiente, violando de paso normativas internacionales y nacionales que obligan al estado peruano.

Como en los tiempos de la época colonial, en que los pueblos originarios compartieron la suerte de la naturaleza, sufriendo igual explotación y saqueo, el gobierno ha argumentado estas medidas bajo el eufemismo de “flexibilización ambiental” para incentivar las inversiones, de manera idéntica a la “flexibilización” laboral que argumenta para anular derechos a los trabajadores.

Más allá de los eufemismos y los discursos políticamente correctos, el mensaje es inequívoco. La preocupación ambiental es un decorado aceptado de mala gana, que el gobierno considera de suyo opuesto al crecimiento económico, el cual a su vez se erige como verdad incuestionable, que se busca legitimar además como solución a la pobreza, a pesar de los datos de la realidad, tan paradojales como las medidas del anfitrión de la próxima COP.

En el año 2013, el Perú tuvo un crecimiento macroeconómico de 5,2%, con el cuarto lugar entre más de treinta países latinoamericanos (CEPAL, 2014). Contradictoriamente, según propias cifras oficiales del INEI, este mismo año la pobreza aumentó -sí, leyó bien, aumentó- en ocho regiones del país.

Cajamarca, una de las más emblemáticas de entre muchas con graves y persistentes conflictos ambientales, que incluyen varios ciudadanos muertos por la represión policial durante este gobierno, es la más empobrecida del país, a pesar y en contra del discurso oficial de la inversión y el crecimiento, ya que es en esa misma exacta región donde la cuestionada minera Yanacocha lleva más de diez años “invirtiendo”.  

No cuesta mucho adivinar que probablemente veamos aumentar los conflictos sociales a futuro en el Perú. Más desalentador aún, es que el Perú oficial, desde su lugar de anfitrión de la COP20, haya dado este objetivo golpe de debilitamiento a los ya de por sí difíciles resultados que la humanidad necesita y espera de la Conferencia.
 
En ese mar de paradojas, resulta triste, pero también de lo más lógico, reconocer la realidad de que el Perú no avanza, sino que literalmente retrocede, hacia la COP20.



Ricardo Jimenez A.
 


   

sábado, 31 de mayo de 2014

COMENTARIOS AL NUEVO DISCO DE JORGE MILLONES


Kurt Cobain, el famoso vocalista de la banda de rock Nirvana, decía que en las buenas o grandes canciones la melodía lo era casi todo. Y creo que el nuevo disco de Jorge Millones, “Crítica de la miseria pura”, viene a ser otro ejemplo de que esa afirmación es completamente acertada. Un factor común y que distingue a todas las canciones del disco de Jorge, por encima de las diversas temáticas en sus letras, es la presencia de una muy buena melodía. 

Es lo que comúnmente llamamos “la música” de una canción, y las músicas de las canciones en este disco de Jorge producen lo que los conocedores llaman “goce estético”, es decir, gustan, se disfrutan y tienden a quedarse grabadas, son “pegajosas”.

Se trata de un primer nivel de acceso al disco que es el más directo y el más amplio. La melodía llega al mayor número de personas porque no exige otro requisito que el disfrute, para el cual todos y todas, sin excepción, estamos capacitados. Y Jorge Millones, con el impecable acompañamiento de su banda de talentosos jóvenes en guitarra, percusión y coros, nos regala un disco lleno de melodías memorables, destinadas antes que nada a hacernos disfrutar, que es quizás la primera tarea del arte.

Pero Jorge logra todavía más en su disco, algo que es escaso y muy feliz, la perfecta conjunción de esas bellas melodías con afortunadas letras.

Mientras la corriente de la cultura hegemónica en el mundo y el Perú actual celebra y refuerza con toda intención la superficialidad, la banalidad, la reproducción de prejuicios discriminatorios y anti valores, Jorge hace una apuesta fuerte y arriesgada y nos entrega un disco conceptual.

Es decir, un disco en que cada una de las canciones e incluso la gráfica,  forman una sola y única obra, en torno a una sola idea rectora. Ejemplos clásicos de discos conceptuales son el “Sargent Pepper” de los Beatles y “El lado oscuro de la luna” de Pink Floyd.

Yendo aún más lejos a contra mano de la cultura basura hegemónica, Jorge centra este concepto del disco nada menos que en la crítica. Una idea fundamental para la cultura occidental y la política moderna a lo largo de los últimos siglos. Así lo refleja el nombre del disco: “Crítica de la miseria pura”, que parafrasea la célebre obra del filósofo prusiano Inmanuel Kant a fines de 1700, y también la gráfica de Jorge Miyagui en el disco, que “peruaniza” genialmente la estética asociada a aquella vieja obra.    
   
Jorge recoge ese camino, esa tradición y la actualiza. Se hace el cronista de los claroscuros de un Perú neoliberal autocomplaciente, que se niega a mirar las grietas y a escuchar los crujidos del cartón piedra de su escenario holibudense. Pero también de una izquierda incómoda con la memoria de caminos extraviados, carcomida por una irresponsabilidad tan antigua como insuperable, y aferrada a contradictorias vanidades personales.

Es una crítica implacable pero que no se desbarranca, sino que logra tomar justo a tiempo la curva cerrada de la reconciliación con nuestra humanidad. Es en este punto que el disco se inscribe plenamente en el siglo XXI, para superar la tradición y sus limitaciones. Un símbolo de esto es el significativo verso cantado con el emblemático hiphopero Pedro Mo en la canción “A botar la basura”, donde dice, en referencia a su abuela: “La vieja sabe que miente la radio, que miente la tele y que le miento yo”. A diferencia del siglo XX, la crítica incluye a quien critica, incluye al yo, algo impensable para nuestra tradición de izquierda hace tan sólo unas décadas atrás.

Otro ejemplo en este mismo sentido es el de la canción “Valor agregado”, que es una crítica a los anti valores competitivos del capitalismo neoliberal que no dejan lugar a relaciones personales sanas, basadas en el amor, pero también y al mismo tiempo a discursos y prácticas de militancia que bajo lemas altruistas han encubierto una idéntica incapacidad de generar y sostener relaciones personales sanas.  

Jorge logra el arte de trasmitir todo esto sencillamente, subordinando el filósofo de su formación universitaria al trovador y su arrolladora vocación popular. Lejos de esa incapacidad de comunicarse que algunos pretenden elevar a la categoría de erudición, Jorge se deja entender casi sin requisitos de formación previa, incluso cuando nos habla de Nietszche, el controvertido y rompedor filósofo alemán de fines del siglo XIX, a quien llama en el disco como “Federico” “faite” o “bandolero”.   

En ese mismo sentido, abundan las alusiones a dios y a personajes bíblicos -algo que indefectiblemente me recuerda la obra del gigante compositor peruano, Manuel Acosta Ojeda-, y que representan el uso afortunado de códigos culturales, más que religiosos o históricos, que se comparten y conectan con toda la población del Perú, de América Latina y gran parte del mundo actual.

A ello se suma otro rasgo de esta obra de Jorge que lo pone en lo que yo llamo la crítica del siglo XXI, y que lo conecta también con amplias mayorías de personas: la alegría. Que se ejerce sin permiso, ni del poder económico y represivo que nos oprime, ni de esa intelectualidad que pretendió que para ser críticos había que ser tristes y amargos. Enemigos de la injusticia, extraviaron el camino y se hicieron también enemigos de la alegría de vivir.

Incluso en este disco centrado en la crítica, la propuesta revolucionaria de Jorge, aunque necesariamente negadora de lo mucho que está mal, es finalmente convocante, afirmativa, alegre. Se las arregla para hacer resistencia a esa tradición que quiere que el precio de la dignidad sea la amargura. Se rebela también contra ella, como si se tratara de un mal dios o de un padre equivocado.

Esto, antes que nada, está en sus melodías, cuyo espíritu es mayoritariamente agradable y alegre, como ya comentamos. Pero también en sus mensajes. Si Jorge es el cronista de cansancios y dolores, lo es igual de las agitaciones del amor y del deseo. Se hace también el vocero, como dicen sus canciones en este disco, de “Apolos y Dionisios”, “besos tibios, mojados de eternidad”, “sonrisas que te di”, “soles que dicen en tus ojos”, “flores que crecen sin permiso” y “filósofos que se matan de risa”.

Termino por el principio.

La primera vez que escuché partes adelantadas de este disco, antes de estar terminado siquiera, me golpeó fuertemente una de sus canciones, me tocó emocionalmente de manera inmediata: “Para una crítica de la resignación”. Me dije: “es mi canción”, “es la canción de mi generación”. Vengo de Chile, pero hablo de una generación también peruana y latinoamericana, que ha travesado un mismo río de esperanzas y sacrificios en toda Nuestra América.

Tomo como una señal significativa que, coincidentemente, sea la canción más colectiva y generacional del disco, en que cantan junto a Jorge los talentosos Pedro Novoa y Yuri Boluarte, la soberbia Consuelo Romero y el maestro Omar Camino. Se trata de una canción cuya melodía hermosa y reflexiva, acompaña el relato de todos los intentos derrotados, las esperanzas frustradas, los caminos extraviados, los cariños perdidos, la fe desbaratada. Es la pintura del naufragio y de los restos de ese naufragio, político y personal, en que a veces veo a mi generación.

Pero no es el inventario que precede a la liquidación de la voluntad. Ni la lamentación que justifica la renuncia a la dignidad y la indignación. Es un reconocimiento sincero y redentor para afirmar la voluntad y el compromiso de la manera más libre imaginable.

Si en siglos anteriores se creyó afirmar los compromisos en visiones mecánicas de la historia que garantizaban un triunfo inevitable, prácticamente automático, ahora sabemos que no hay garantías, que nosotros hacemos la historia y somos responsables, que sí, que la derrota es una posibilidad. Ahora, nuestros compromisos nacen, y deben nacer, de la libre opción por lo que es correcto, lo que es ético, lo que debe prevalecer y prevalecerá por el bien de la vida.

Por eso, sin necesidad de dioses ni garantías mecánicas de la historia, a pesar de la más legítima tristeza; como dijo Salvador Allende: “con más pasión y más cariño, con calma, con absoluta tranquilidad”; decimos con Jorge Millones en su disco: “Aquí nadie se rinde, aquí está el corazón”.

Gracias, Jorge.

martes, 29 de abril de 2014

REFLEXIONAR, SENTIR Y CONVERSAR EL BUEN VIVIR EN UN LUGAR MÁGICO


En las primeras pinturas rupestres que conocemos de nuestros ancestros humanos originales, encontramos el primer momento en que el ser humano se “reflejó” a sí mismo en otro espacio, las paredes de las cavernas, y se convirtió así en objeto de su propio pensamiento. Nació así la reflexión.  Estas fueron palabras de Maurice Capovilla, maestro cineasta brasileño, participante del “2° Encuentro Refletir (Reflexionar) Brasil, Buen Vivir, Rescate de la Feliz Ciudad”, realizado entre el 24 y 27 de abril recién pasados en Paraty, Brasil.

Las palabras

En un curioso juego de palabras, el nombre del encuentro: “Refletir”, en portugués que es el idioma de Brasil, tiene dos significados: “Reflejar” y “Reflexionar”, confirmando que tras miles de años, seguimos la aventura del pensamiento iniciada por nuestros ancestros.

No es el único juego de palabras. La otra parte del nombre, también en portugués, habla del Buen Vivir para el rescate de la “Feliz Cidade”, en español “Ciudad Feliz”, pero que se pronuncia igual en portugués que “Felicidade”, que significa en español “Felicidad”.

Una doble significación que recuerda a la usada por el humanista inglés Tomás Moro, cuando en 1516 publicó su famosa obra “Utopía”, inspirada en las noticias que como novedad llegaban de la recién encontrada Latinoamérica y sus órdenes sociales inéditos, diferentes y a veces opuestos a los del Europa. Pero Europa ya había sentenciado inapelablemente a esos pueblos como en estado de “atraso”, “incivilización” y “barbarie”, como lo confirmarán gigantes del pensamiento como Kant, Hegel y Marx. Un “epistemicidio” que aniquiló a esos pueblos como productores de conocimiento legítimo y válido, al lado del genocidio que los aniquiló físicamente.

En ese contexto, Moro usó esa inspiración latinoamericana originaria para una aguda crítica social del orden europeo, pero jugó significativamente con la ambigüedad al nombrarla. Utopía se compone de dos palabras del Latín, “Topos” que significa lugar y “Eu” que tiene dos significados posibles: “Sin” o “Buen”.

Pudo ser una especie de primer encuentro, o de primer asomo, al Buen Vivir. Pero Europa y el mundo que dominaba a su imagen y semejanza decidieron que sólo podía ser un “sin lugar”, un imposible. El maestro Eduardo Galeano, latinoamericano hasta la abstracción, jugará incluso con esa interpretación hegemónica escéptica y con inteligencia y belleza dirá que aún así, la Utopía sirve entonces como el horizonte que nos hace caminar.       

Lo lúdico

Juegos de palabras que expresan una profunda convicción lúdica, en el mejor sentido de la palabra, como disfrute, como belleza, como libertad de creación, de posibilidades. Que se refleja en las palabras pero también en las cosas de esta ciudad. En sus casas y calles coloniales, como detenidas en el tiempo, llenas de colores vivos. En sus heladerías, cafés y bares culturales. En la música que lo habita todo. En sus barquitos multicolores y sus carruajes de caballos, adornando las calles empedradas, el río y el mar. En sus 365 islas, una por cada día del año, abrumadoramente verdes y azules y blancas. En sus innumerables talleres artísticos, llenos de colores y posibilidades.     

Paraty

El propio nombre de la ciudad en que se realizó el evento, “Paraty”, inspira juegos de palabras. Mágica y misteriosa, a cuatro horas en bus de distancia actual de Río de Janeiro, fue creada por el colonialismo portugués para sacar por mar el oro que saqueaba de diversas regiones brasileñas como Minas Gerais y más tarde para el tráfico de seres humanos en esclavitud. Por esa razón era una ciudad secreta que no figuraba en los mapas a fin de impedir que piratas competidores pudieran arrebatar el botín.

La propia conservación, casi intacta de todo el hermoso casco de la ciudad colonial, se debe a otro proceso que la dejó también olvidada e invisible para el mundo, la pobreza. Aunque a lo largo del siglo XX hubo proyectos de “modernización” que planeaban derribar esa belleza histórica por completo, no pudieron llevarse a cabo por falta de financiamiento. Paraty, ya sin el oro colonial y el negocio de la esclavitud humana, no ameritaba inversiones de la república. Contradictoriamente, la pobreza salvó un hermoso legado histórico, arquitectónico y cultural. 

Como otra círculo lúdico que se cierra, figura usada por los pueblos mayas, una de las más hermosas islas que rodean la ciudad se llama “Bom Jardim”, en español: “Buen jardín”. 

El Buen Vivir

Aunque el nombre “Paraty” alude a un pez blanco típico de esta zona del Atlántico, también suena en español como algo que se entrega o da para otro/a cercano: “Para ti”. Una ciudad tan hermosa y tan mágica que bien podría dar origen, siguiendo el juego de palabras, a un sinónimo de “paradisíaco”, como “paratysiaco”.

Pero no es un paraíso. No muy lejos, en las orillas de este hermoso enclave histórico y turístico, donde la antigua cárcel colonial es ahora una biblioteca pública, existen barrios heridos por la filosa desigualdad de este Brasil sexta economía del mundo, donde mueren cada tanto, por las pugnas del narcotráfico, jóvenes anónimos, ignorados por los turistas que pueblan transitoriamente el bello casco colonial.

Un marco adecuado para pensar en el Buen Vivir, ese paradigma actual que recoge y re elabora para el presente y para el futuro, no para una supuesta vuelta imposible al pasado, el legado de los pueblos originarios latinoamericanos, especialmente andinos. Adecuado porque aquellas sociedades originarias tampoco fueron un paraíso. Hubo en ellas relación de estratificación social, dominación, conflicto y violencia.

Pero esas relaciones de estratificación, dominación, conflicto y violencia fueron diferentes a las europeas y, lo más importante, estuvieron limitadas y reguladas por una serie de principio inmanentes e inviolables que garantizaban que no existiera en ellas ni siquiera la idea de la explotación de los seres humanos más allá de su salud, de la desprotección de los más débiles y de la agresión a la naturaleza, a pesar de que tuvieron un intenso desarrollo tecnológico, un uso extensivo de la naturaleza para la producción de bienes y una creciente abundancia material.

En esas sociedades, que no eran perfectas, la dominación, aún después de ser establecida tras un conflicto violento, tenía por responsabilidad inviolable el cuidado de los dominados, la garantía de su bienestar y de su participación federada en el nuevo orden que podía establecerse tras el conflicto, tal como debía garantizarse siempre el equilibrio con la naturaleza y el cosmos.

El orden de dominación estatal se sustentaba siempre en un excedente producto de nuevo gran aumento de productividad que el nuevo grupo dominante debía traer con sus conocimientos, sin tocar en nada la propiedad comunal de los dominados, y ese orden estatal tenía por misión servir mejor a los pueblos dominados, a sus intercambios y su bienestar.   

En ese orden, centenares de pueblos, entre los que había conflicto y violencia, vivían en una inviolable multiculturalidad donde se respetaban de manera absoluta todos los idiomas, donde se incorporaban todas las ricas y abundantes espiritualidades. Las mujeres eran un complemento indispensable de los hombres, no se concebía que fueran inferiores y ocupaban altos cargos de poder en el orden comunal, regional y estatal. 

Justamente, porque no eran sociedades perfectas, no eran paraísos inalcanzables, sino que sufrían de la estratificación social, la dominación, el conflicto y la violencia, es que representan un legado inmensamente valioso. Porque a pesar de todo ello, y a diferencia del mundo occidental moderno, supieron poner límites y regulaciones inmanentes e inviolables a esas expresiones para garantizar un Buen Vivir a todos, no un vivir perfecto, sino uno bueno.

Algo que la modernidad occidental simplemente no logró alcanzar, a pesar de los múltiples y ricos legados que también ha producido y ahora dialogan con el Buen vivir y otros pensamientos emancipatorios para buscar respuesta a la aguda crisis civilizatoria actual. Porque no se trata de negar los inmensos, más aún, imprescindibles, aportes que esta modernidad occidental hoy en crisis nos entrega como legado y base para la nueva vida que necesitamos construir.

La Responsabilidad

Ese componente esencial que el Buen Vivir rescata de nuestras sociedades andinas ancestrales, la de límites y regulaciones inmanentes e inviolables de la estratificación, la dominación, el conflicto y la violencia, como garantía del Buen Vivir, converge y se identifica en muchos aspectos con el de Responsabilidad. Uno de los tantos pensamientos y desarrollos emancipatorios generados a contra corriente en la modernidad occidental y que emerge con fuerza creciente como respuesta también a los críticos desafíos de la humanidad como una sola comunidad de destino internamente diversa.

La idea fundamental de que, aunque la lucha por los derechos, que surgió debido a su persistente negación en la historia, sigue plenamente vigente, en la medida que se mantiene esa negación en muchos ámbitos, los nuevos desafíos de esta época, hacen necesario complementarla con la lucha por las responsabilidades.

Kiribati y otras islas del Pacífico se hunden lentamente por el derretimiento de hielos que sube el nivel del mar, producto del calentamiento global. Sus cientos de miles de habitantes se están quedando sin territorio, sin país y sin nacionalidad. ¿Quiénes son exactamente los más responsables de ello? ¿Cómo construimos un orden donde quienes ejerzan el poder, tengan por responsabilidad inviolable garantizar el Buen Vivir de todos?     
 
Lo que sigue     

Esta convergencia entre Buen Vivir y Responsabilidad, pero también con múltiples y diversos otros pensamientos, desarrollos y paradigmas, conforman un dialogo de vocación mestiza, abierta, que se expresó en el espacio mágico de este encuentro. Reflexionando Brasil se reflexionó el mundo. Pero esta reflexión interactuó horizontalmente con las conversaciones y los sentimientos. El Buen Vivir nace necesariamente del Buen Reflexionar, el Buen Conversar y el Buen Sentir.

Las ricas y apasionadas reflexiones, por ejemplo, de los brasileños Nelton Friedrich (Água Boa), Sergio Mileto (Alampyme), Miriam Duailibi (ECOAR), Tiago Ferreira (Levante Popular da Juventude), Isis de Palma, Oriana White y “Mingo” T. Vasconcelos (OCA), y del pensador italiano Domenico De Masi, entre muchas otras, no sólo permitieron desatar la capacidad de soñar, imprescindible para cambiar la realidad, sino que también aportaron elementos útiles para las múltiples iniciativas y trabajos que todos los/as participantes desarrollan cotidianamente a nivel local.  

Finalmente, también tendieron puentes y elaboraron mapas para continuar este movimiento de renovación civilizatoria hacia la importante cita de la COP 20 en diciembre en Lima, Perú, cumbre de los estados y de los pueblos para enfrentar el alarmante cambio climático en curso, donde la sociedad civil, agrupada en el Grupo COP20 ha convocado a un masivo encuentro mundial para incidir responsablemente en los resultados de la cumbre.            

martes, 15 de abril de 2014

VENEZUELA: ¿POR QUÉ OPTAR POR EL GOLPISMO, SI PUEDEN GANAR ELECCIONES?

La relativa calma política que ha vuelto a Venezuela entrega la oportunidad de reflexionar más profundamente sobre el último intento golpista en ese país.

No sólo para reconocer la evidente falta de apoyo decisivo de la oposición de ultraderecha a sus intentos violentos por hacerse con el poder. Si bien la oposición electoral al gobierno chavista mostró un crecimiento considerable en las últimas elecciones presidenciales, alcanzando apenas un uno por ciento de diferencia por debajo del ganador, la apuesta por el golpismo violento es innegablemente minoritaria y no logran superar esta realidad ni siquiera la activa labor conspirativa de la CIA norteamericana ni todo el apoyo mediático internacional.
Sólo muy limitados segmentos de la población los apoyan y se muestran claramente como ajenos a la inmensa mayoría de venezolanos y venezolanas, sean de oposición o de gobierno. Peor aún, inevitablemente, las violentas “guarimbas” se muestran protagonizadas por jóvenes de extrema clase alta, con discursos y acciones fascistas, anti democráticas, o por lumpen delictual difícil de controlar hasta por los propios agitadores golpistas, lo que termina desprestigiándolas y aislándolas.      
Surge entonces la pregunta de fondo: ¿Por qué, si ya ha quedado demostrado que perfectamente la oposición venezolana puede ganar las próximas elecciones presidenciales (en las últimas estuvo a punto), la ultraderecha apuesta desesperadamente por la opción golpista?
La respuesta está en los objetivos de esta ultraderecha: instalar la política neoliberal que implica desmantelar las radicales políticas de garantía estatal a los derechos laborales y sociales de la población  (a las que llama “populismo”), así como de soberanía e integración continental para volver a las de beneficio del poder fáctico norteamericano al que responde.
Esos objetivos simplemente no pueden lograrse con sólo ganar el gobierno, lo que es perfectamente posible en las elecciones presidenciales. El proceso revolucionario ha generado un “pueblo chavista”, masivo, consciente y organizado, que aunque pierda el gobierno en elecciones, resulta demasiado fuerte como para dejarse arrebatar esos derechos que ha conquistado.
Ese pueblo chavista mantendría su fuerza en la Asamblea Legislativa y en los poderes municipales, como quedó demostrado en las últimas elecciones locales donde ganó con clara mayoría. Más preocupante aún para los golpistas, permanecería con fuerza en las Fuerzas Armadas, que difícilmente volverán a subordinarse a los planes norteamericanos y menos disparar alegremente a los reclamos de su propio pueblo, como hacían antes de la revolución.
Ninguna realidad es idéntica a otra, pero hay variables similares y ahí está el ejemplo del sandinismo en Nicaragua, derrotado en elecciones, pero fuerte en el movimiento popular y en el ejército, no sólo impidió una arremetida de reformas de ultraderecha, sino que retomó el gobierno por la misma vía electoral y hoy es uno de los puntales del ALBA.
Frente a ese ejemplo, la ultraderecha piensa, nostálgica y ansiosa, en el ejemplo de Chile, Allende y Pinochet. Un golpe de estado violento, que rompa y desmonte la legalidad democrática y permita barrer con un baño de sangre ese pueblo chavista en el movimiento social y las Fuerzas Armadas. Único escenario en que se podría implementar la política neoliberal que añoran y sueñan.
Algo que deberían reflexionar en serio, éticamente, quienes desde el progresismo se ven desorientados por la propaganda monopólica de los medios mundiales y creen ver una bandera democrática en la ultraderecha guarimbera de Venezuela. Si ésta se hace con el poder en Venezuela -Dios no lo permita-, ahí sí que verían, angustiados y arrepentidos, lo que es violación de derechos humanos.
Pero ya sería demasiado tarde.